por enriquebrossa | 10 10+00:00 Dic 10+00:00 2013 | En el lado positivo, LIBROSSIANO
Los ojos de mi hijo son grandes, redondos, claros y lo esperan todo de mí. A través de esa mirada creo ver su corazón. Juega al fútbol con su consola y dice que el delantero centro soy yo. Me ensimismo viéndole sonreír. Se da cuenta y me pregunta qué me pasa. Nada, hijo. Estaba pensando… Os dejo. Tengo miles de cosas muy importantes que hacer por él. http://ow.ly/rAifV
por enriquebrossa | 10 10+00:00 Dic 10+00:00 2013 | LIBROSSIANO, Relatos
Todo lo que estoy contando ocurría en aquel año en que tanto llovió en Madrid. Porque en Madrid hay años de esterilidad y de sequía. Años de vientos que arrancan las ramas y años también de aguaceros tercermundistas. Nunca nada apocalíptico. Pero es una ciudad cuajada por la inconstancia. Pocas nieves atlánticas, por mucho que nos empeñemos: solamente una vez por lustro llegan aires del norte que cubren de blanco asombro las aceras durante pocas horas, pero se diluye y se ensucia en seguida, porque nada salvo lo errático persiste en este suelo. http://ow.ly/rAi4L
por enriquebrossa | 9 09+00:00 Dic 09+00:00 2013 | LIBROSSIANO, Relatos
Por fin mi viejo amigo empezó a contarme cómo se encontraba de decepcionado y de apático. Nuestras borracheras elucubrativas de la juventud ya no eran tan apasionantes. Mientras me hablaba, creí que le iban a caer los ojos en el gintonic:
-Un día puede ser una perdida de tiempo. Una vida también.
-O no -le dije yo.
Él expresó sus dudas con un apretar de morros. Mientras el camarero le ponía otra copa sin preguntarle, siguió filosofando.
-La vida es ante todo un periodo de tiempo durante el cual no puedes ocuparte más que de una sola cosa, que es vivir. Lo puedes hacer de muchas maneras, pero en el fondo… es vivir, y nada más. Y de eso no se puede salir, sin salir de la vida, claro está. Y si sales de la vida, no es que hagas mucho más. No sabemos exactamente lo que puede ocuparte, pero se impone la idea de que la no existencia será algo bastante monótono e inactivo. Vistas así las cosas, yo creo que hay pocas opciones, tanto si existes como si no. Pero no hay a dónde ir ni a quién protestar. Es una situación extraña, que te deja un poco perplejo, porque es como que te han dejado aquí, sin decirte nada, ni te dan un papel con una explicación… aunque fuera una web o un número de teléfono. Nada. Por mucha gente que haya en la ciudad yendo y viniendo, me siento en un solar sin construir, dentro de un terreno urbanizado pero sin edificar.
-Jo, cómo estás hoy.
-La gente que ves está de paso. Como tú, como yo… Todos somos como los muertos vivientes de las películas, aunque con aspecto más saludable, en general. Parecemos ocupados. ¿Ocupados en qué? Como si preparásemos un viaje. Pero nuestro viaje se acaba aquí. Nos quedaremos en este solar vacío. Entonces, ¿qué hacer?
-¡Pues vivir! ¡Coño, vivir!
-Exacto. Lo único, eso.
http://ow.ly/rAhVn
por enriquebrossa | 9 09+00:00 Dic 09+00:00 2013 | Escribir, Herramientas para Escritores, LIBROSSIANO, Mis autorretratos
Un escritor no es un sabio, no es un erudito. Un escritor que publica mucho no es más escritor que aquel que no publica. Un escritor no es un vanidoso, ni un humilde escribiente. No es el que hace best sellers, ni el que sorprende y epata, ni el que se adorna con bastardilla inglesa, bucles y bucles de retórica literaria. Escritor es el que vive una historia de amor con un papel y un bolígrafo, sin metérselos por ningún sitio. No es el que sueña con idilios, sino el que goza con el pensamiento aunque no piense en nada gozoso. Ser escritor es vivir la sensación de un desbordante universo interior. Nadie más que uno mismo puede saber si es escritor o no, porque ni escribir bien demuestra nada. Solo él lo sabe. Ser escritor no es profesión ni es oficio.
Resumen del año http://ow.ly/rAhFX
por enriquebrossa | 7 07+00:00 Dic 07+00:00 2013 | Fantasías y ensoñaciones, LIBROSSIANO
Me gustas cuando eres buena niña. Me gustas cuando eres mala. Me gustas angelical, en equilibrio, en caída y en ascenso. Me gustas.
por enriquebrossa | 7 07+00:00 Dic 07+00:00 2013 | Fantasías y ensoñaciones, LIBROSSIANO

Todo lo que ella dice suena bien. Me hace abrir más los ojos y me temo que hasta la boca. A decir verdad, me preocupa que su hablar sea como la música, porque ésta, cuando es bonita y está bien interpretada, siempre nos hace adecuar nuestro estado a su ritmo y emoción. A lo mejor su letra es absurda, insidiosa o nefasta y sin embargo llevamos el compás. Hago lo que puedo por liberarme del influjo de aquellas personas que son como la música, cuya gracia y maneras te hacen pasar por alto sus pensamientos y sus hechos reales. ¿Cómo me defenderé de su risa? Al menos sus palabras las puedo analizar. ¿Pero qué hago con su risa?
por enriquebrossa | 7 07+00:00 Dic 07+00:00 2013 | LIBROSSIANO, Según creo
Respóndeme si puedes. ¿Qué culpa tiene el cisne, de que existan los patos? ¿Debe pedir perdón el águila real a las gallinas? ¿Tiene que ser modesto el sol y apagarse para no ofender a los otros astros menores? ¿Merece el niño recibir picotazos de los mosquitos? ¿Aconsejas al erudito limpiarse la boca con la manga para integrarse entre los patanes? ¿Instarías a la montaña a tratar de agacharse más que el arroyo? ¿Esperas de mi que siga siendo bueno contigo pese a que tú no sepas valorarlo ni entenderlo? ¿Crees que debo sentir agradecimiento pese a tus mezquindades y traiciones porque pudiste haberme asesinado un día en que distraidamente me puse de espaldas y no lo hiciste? La respuesta a todas estas preguntas es una sola, clara y concisa: ¡que te jodan!
por enriquebrossa | 7 07+00:00 Dic 07+00:00 2013 | Crónicas del firmamento, LIBROSSIANO
Queridos amigos y amigas. Hoy tengo que contaros algo serio de verdad. Espero que los errores del corrector del móvil unidos a los míos, de por sí frecuentes y bochornosos, os hagan sonreír ante mi grave comunicación. Creo que lo mejor que podéis hacer es tomaros esto con una sonrisa y como lo que es: una fase más de la vida. Sí, amigos y amigas, lo cierto es que me he muerto. El otro día empezó a dolerme la cabeza de un modo brutal. Tardé varios días en atribuir peligro a mi dolor, que no se atenuaba ni con medicinas, ni con cama. Cuando decidí ir al médico de urgencias, ya era demasiado tarde. Nunca regresé a mi casa y de mí nada más se ha sabido.
Por favor, no lloreis por mí. Todos tenemos que morir, así que igual podría yo llorar por vosotros.
Qué más decir…
Por ahora es prematuro decir qué tal es estar muerto. No hay nada muy distinto de lo quue siempre imaginé. Como ya suponía, al morirme yo se ha acabado el mundo. Espero no molestaros al haceroslo notar. En cierto modo, eso me incomoda, como si hubiera estropeado la tarde a todos los reunidos. No es mi intención. También he perdido la memoria (bueno, ya en vida fui un despistado, desde pequeño, para qué engañarme) y claro no recuerdo si me morí por decisión propia o por extinción del periodo previsto. Qué cabeza tengo. Pero al menos, no quería partir sin despedirme. No siento desconsuelo. Miro a las tinieblas de frente, con serenidad. Aunque ahora sé que en estas nubes sobre las que flota mi espíritu me seguiré encontrando con esas tías buenas con alas que me mandabais en facebook las autoras de «miseres» (te quiero con todo «miser», me abrazaba con todo «miser»… ). Y bueno… Tampoco es,una mala manera de pasar la eternidad. A ver si las veo.
Hasta siempre.
por enriquebrossa | 7 07+00:00 Dic 07+00:00 2013 | Erótico, LIBROSSIANO, Reflexiones
¿POR DÓNDE ENTRA EL FRÍO?
¿Cuál es la parte del cuerpo que más nos expone al frío? Hay muchos puntos de vista sobre este controvertido tema.
Durante años se ha tenido como aspecto imprescindible la protección de la zona lumbar. De ahí los tradicionales fajines de los trajes típicos españoles, frecuentemente de color rojo que sobre la también típica barriga agropecuaria del habitante de la península ibérica, generaba una imagen no demasiado liviana. Las fajas pierden terreno con los años, pero todos seguimos usando el cinturón. Ya lo dice un tío de no sé qué pueblo: «yo si me quito el cinturón, estornudo».
Pero, poco a poco, padres y madres llegaron a la conclusión de que los pies jugaban un papel clave. De ahí el célebre: hijo, cálzate de una vez si no quieres que te de una bofetada.
No sería hasta finales del siglo XX cuando este humilde… este humilde metafísico, logra descubrir el punto del cuerpo que debe protegerse prioritariamente del frío para no sufrir catarros. Son los tobillos. Sin duda. El frío entra por los tobillos, lo tengo claro. Y sobre esto puedo narrar miles de anécdotas. Por ejemplo, la que os voy a contar:
Yo tenía veinte años cuando estaba una noche con una amiga en mi coche. Una buena amiga, sin más, nunca habíamos tenido nada más que amistad. Era una zona poco transitada. Estábamos hablando de temas comunes y puse la radio del coche. Empezó a fluir una música dulce, tranquila, amorosa… Ella llevaba una faldita muy ligera, estábamos en septiembre y ya se sabe: calor por la tarde y fresco por la noche. Mi amiga estaba bien, ya me había dado cuenta antes… De pronto los dos nos quedamos callados. La música seguía sonando. Le pasé la mano por un hombro. Ella se me quedó mirando callada, con sus ojos redondos y oscuros. Me atreví a besarla por primera vez. Bajó la cabeza. La volví a besar, y está vez ya nada bajó, todo fue en aumento, incluso el vaho empañando las lunas del coche, que nos aisló del resto del mundo. Tanto fue así, que a los pocos minutos, alargué la mano hasta la palanca del asiento y recliné su respaldo.
-¿Qué estás haciendo? -dijo ella tratando de incorporarse para no quedarse tumbada.
-Ponerte más cómoda, así ¿Ves?.-le respondí empujándola suavemente en dirección al respaldo. Ella apoyó la espalda pero dijo:
-Ya. No, por favor. Vámonos de aquí. Tengo un poco de frío.
-No me extraña. -le dije dándole un beso.
-Tus tobillos. No los llevas nada abrigados. Por eso se enfría la gente… -y le di otro beso.
-¿Por los tobillos? -recibía mis besos como dudando…
-Claro, mujer -otro besillo- Proteger los tobillos del frío en fundamental. Deja que te los tape un momento y verás qué diferencia.
Mis manos se metieron bajo su falda y tras acariciar entre los muslos por unos segundos, tiraron hacia abajo de su braguita. Pero como estaba sentada, al primer tirón se resistieron. Al segundo, ella levantó dócilmente el culete y la prenda íntima se dejó llevar suavemente por sus piernas en dirección a sus pies. Mientras ella, tendida, estiraba el cuello para ver cómo se alejaba su braguita de encaje.
-La dejaremos aquí, en los tobillos, para que no te enfríes. Ya verás qué diferencia, con los tobillos así bien tapados.
Al cabo de unos treinta minutos, sacó de su bolso un par de cigarrillos y tras aspirar y soplar con placer el humo de uno de ellos, me dijo la chica riéndose satisfecha:
por enriquebrossa | 7 07+00:00 Dic 07+00:00 2013 | LIBROSSIANO
Pasaron los años
del potencial infinito.
Los de la esperanza
acabaron después.
Superado el espejismo
de la mejora personal
Nos reunimos en la penúltima fase
de una vida achatada
Perdidos el garbo y la mirada.
Más dispuestos que nunca
a tolerar limitaciones ajenas,
una vez que las propias
nos han humillado ya
y que van a hacerlo mañana más.
Quedan la voluntad y la resignación.
Aceptamos lo que nos falta,
que es parte de lo que quisimos ser.
Con otro patrón para medir
el tiempo que nos espera.
por enriquebrossa | 7 07+00:00 Dic 07+00:00 2013 | Relatos
Por fin llegó Carmen. Fui a recibirla a la estación de Chamartín el viernes por la noche y la invité a cenar a un restaurante de moda. Ella estaba más guapa de lo que recordaba. ¿Te gusto con mi jersey rosa palo?, me preguntó.
Estaba guapísima, así que no hacía falta responder, sé que se reflejaban en mí su alegrón y sus latidos y que su jersey rosa palo, como ella decía, resplandecía en mi cara. Con tales estímulos, me mostré ameno y brillante. Sí, recuerdo que estuve inspirado. Me porté como un hombre de mundo seduciendo a la niña que viene a la ciudad. Parecía que siempre hubiese vivido allí, perfectamente adaptado, y no que los vecinos me estuviesen volviendo loco.
Cuando volvíamos de la cena me dijo en el coche:
– Estás más hablador pero más tranquilo. Se te ve
más maduro -e hizo un gesto suave con la mano que expresaba tranquilidad.
– Deben de ser los antibióticos que estoy tomando por lo de mi catarro. O el insomnio, yo qué sé. Todo el mundo me dice que me encuentra más maduro últimamente y hace así con la mano como tú, y en realidad estoy baldado por culpa de los medicamentos.
A ella le hizo mucho gracia que a mí los antibióticos me produjeran madurez. Dijo que le parecía genial.
– ¿Sabes lo que significa eso? -le pregunté.
Ella hizo como si se burlase de que me iba a poner filosófico, aunque en realidad yo sabía que esa era una de mis facetas que más le gustaban.
– A ver si lo adivino. Has llegado a la conclusión de que la inmadurez es como un bacilo -dijo.
– Muy graciosa. Lista -ella no dejaba de sonreír-. Bueno pues por ahí ibas bien. Creo que la inmadurez es un exceso de energías. Lo que llamamos madurez es simplemente esa pérdida de facultades.
– ¿Sexuales?
– Quizás también -sentencié.
Me acuerdo que salíamos del semáforo que está enfrente del Palacio de Oriente, cuando ella se colgó de mi cuello y chupándome la oreja me dijo:
– Bueno, pues no madures más, ¿eh? que ahora estás en tu punto…
por enriquebrossa | 5 05+00:00 Dic 05+00:00 2013 | LIBROSSIANO

BORRADOR
Hay momentos que son una joya. Un placer secreto. El silencio cuando cae la nieve, el espectàculo del amanecer, el descanso después de la charla, la mirada al mar, o encontrarme con tus ojos. No debemos hablar con otros de nuestros instantes especiales. Son efímeras victorias en la batalla contra el tiempo. Creemos con ellas parar su avance, y hasta amigarnos con él. Detener el reloj por haber contenido la respiración. Encontrado un alivio, o un sentido a nuestro deambular. Pero no hay que vivir de ilusiones. Todo eso desaparece como el agua entre los dedos. Se desvanece en segundos. Queda simplemente una mezcla de ilusión con cierto onanismo azul. La estafa de la que somos objeto sigue ahí y seguirá pese a nuestros mejores momentos.
por enriquebrossa | 5 05+00:00 Dic 05+00:00 2013 | En el lado positivo, LIBROSSIANO

A algunas personas les puede parecer que soy excesivamente realista y prosaico. No es exacto. Porque para mí sentir es la antesala de construir. Lo maravilloso de la emoción se debe a que no es un destino, sino el punto de partida. Un sentimiento es el principio de un viaje.
por enriquebrossa | 5 05+00:00 Dic 05+00:00 2013 | En el lado positivo, LIBROSSIANO
El amor es algo que no me gusta mencionar. Hay una parte de él sumamente íntima, celular e involuntaria que es aquella que se vive de un modo más perentorio. La gente cree que sólo eso es el amor y ofrecen de él una visión romántica, mágica, casi supersticiosa y falsa además de muy incompleta. El amor no es solamente algo expontaneo e involuntario. He descubierto que el amor tiene un componente importante de decisión personal y de voluntad. Esta faceta menos pasional del amor esta bajo nuestro control, y puede permitirnos transformar la realidad que nos rodea, asentando la parte positiva de nuestras relaciones personales. Yo aconsejo a aquellos cuya experiencia sea limitada que no basen nunca sus relaciones de amor, ya sean de pareja, familiares o de amistad, solamente en el amor visceral ni únicamente en su voluntad. Que se apoyen siempre en esas dos facetas a la vez, que son los dos componentes del amor, de modo parecido a como la física describe un vector, con su fuerza y su dirección. Esto te ayuda a sentirte feliz, pleno y libre, dueño absoluto de ti mismo y de tú vida.
por enriquebrossa | 5 05+00:00 Dic 05+00:00 2013 | En el lado positivo, LIBROSSIANO
Erase una vez un hombre empeñado en equivocarse. Pero en cierta ocasión, tratando de hacerlo una vez más, acertó por error. Y aquel día comenzó a ser feliz.
por enriquebrossa | 5 05+00:00 Dic 05+00:00 2013 | En el lado positivo, LIBROSSIANO
La entrega es quizá lo único que pueda tener sentido.
Tener talento es tener capacidad de entrega; tener fuerza, tener generosidad, tener egoísmo, tener amor, tener ilusión, tener ideales, tener valores, tener compasión, tener cariño, tener compromiso, tener amor; tener visión, tener lucidez, esperanza, paciencia, sentimientos, tener humildad, tener victoria, tener derrotas, tener razón. Tener corazón, tener prisa, tener coraje, tener responsabilidad, tener intensidad,pasión. Tener amigos. Tener ciudad, tener tierra, tener solidaridad; tener alegría. Todo es capacidad de entrega.
Tenerte a ti.
Tenerse a sí.
Tenerse así.
por enriquebrossa | 5 05+00:00 Dic 05+00:00 2013 | Relatos
Cansancio. Sé lo que es. Se me abre la boca a la vez que frunzo el ceño, y no puedo mantener los ojos abiertos al mismo tiempo. La cabeza se me cae hacia el respaldo de mi sillón giratorio. Se acaba el bostezo, pero la boca sigue abierta y apretados los párpados, con la mueca doliente de un fusilado.
En mi cabeza no cabe una palabra más, una alerta más, una tarea más que recordar. Veo mi abrigo colgado de una percha. Él fue mi compañero, mi último amigo, mi perro fiel, la bandera de mi patria, y también la de mi barco pirata. Ahora, perdidas las naves, será la manta que me cobije cuando viva en la calle, el lienzo con que me tapen el rostro tras la confirmación de mi muerte. Debajo del traje y de mi abrigo estoy yo desnudo, moribundo y obsceno.
(fragmento)
por enriquebrossa | 5 05+00:00 Dic 05+00:00 2013 | LIBROSSIANO, Según creo
Me gustan las cosas que son de verdad. Rechazo las que son falsas.
Esto suena bastante lógico y normal. ¿Entonces por qué ser así me convierte en extraño?
Porque todas las cosas tiene una importante proporción de sucedáneo. Al ser tan exigente me convierto en una especie de marginal con corbata. La realidad no es así. Le pido al mundo lo que no me puede dar. La gente enuncia mis mismos principios pero aceptan convivir con la hipocresía e incluso a disfrutar a medida que alcanzan el dominio de las técnicas necesarias para su manejo.
por enriquebrossa | 5 05+00:00 Dic 05+00:00 2013 | Crónicas del firmamento, LIBROSSIANO
Pues sigo muerto. Ya os dije que lo del Domingo de Resurrección era un camelo. Para que te dejen resucitar tienes que ser hijo de Dios por lo menos y yo no tengo tanto enchufe. Creo que hace como 2.000 años que aquí no resucita ni Dios.
Continúa la niebla. Para colmo no sé qué he hecho con mi móvil, que antes miraba siempre el tiempo de los tres próximos días, pero ahora no solo soy yo el incorpóreo, sino que también mi celular se ha esfumado, como dicen al otro lado del Atlántico. Yo me imagino que acabará despejándose tanta nubecita, porque sino, puede que me acabe agobiando. Frío no hace… Vamos, ni frío ni calor. Nada de angelitas, eso ya os lo dije… Lo de mirar a Dios, que eso está muy bien, porque te da mucha paz… Mucha paz, mucha tranquilidad y todo eso, vamos que está uno tan a gusto todo el día mirando a Dios, que es, qué os voy a decir, es como Dios. Ya sabéis que Él conoce lo pasado, lo presente, lo futuro… Está muy enterado de todo. Y se mete hasta en los más ocultos pensamientos… Así que controla bastante… Por eso digo que lo de mirar a Dios toda la eternidad… que sí, que fenomenal. Está… eso está… francamente bien. No sé si no se me hará corta la eternidad. ¡Igual me quedo a medias de mirar a Dios! Podré pedir a lo mejor otra eternidad. En fin, ya me entendéis. Yo si quiero volver a la Tierra es por alguna cosa concreta como mi móvil, saludar a la familia… y luego a mirar otra vez, encantado de la vida. Bueno, encantado de la muerte. No vaya a oírme pensar Dios y se crea que me quejo de algo… encima de que estoy en el cielo.
Me asalta una duda. ¿Y si esto no es el cielo? Es que no pone nada…
Me siento un poco tonto…
No sé por qué…
Es como…
A ver. «Se murió y se fue al cielo».
Como que no mola mucho… No sé si se liga mucho diciendo que te has muerto y estás como un alma azulita en el cielo… ¡Queda panoli total!
Yo no quería ser tan bueno. Lo que soy es despistado. Pensaba ser más malo, de verdad… pero te lías, con una cosa y con otra y cuando te das cuenta… ¡Muerto!
¿Y si esto fuera el purgatorio? Casi lo preferiría… Lo que pasa es que si luego resulta que esto no es el cielo y el que estoy mirando todo el día no es Dios sino un mindundi…
por enriquebrossa | 5 05+00:00 Dic 05+00:00 2013 | LIBROSSIANO, Relatos
Hay una línea azul que separa las montañas del cielo. ¿No veis algo que brilla detrás? Mañana llevaré a los niños al colegio. Pero antes meteré en el coche una botella.de agua, mis caramelos de café y mis gafas de sol. El depósito de gasolina estará lleno. Cuando deje a los niños me echarán besos y yo les diré como cada día, que aprendan mucho y hagan más amigos. Después tomaré la autopista en una dirección desconocida. Me dejaré guiar por el resplandor que asoma tras el horizonte.
Pero volveré para almorzar
.
por enriquebrossa | 5 05+00:00 Dic 05+00:00 2013 | Fantasías y ensoñaciones, LIBROSSIANO, Según creo
Hoy te necesito. No me preguntes por qué. No es que no lo sepa. Lo sé, pero por favor, no me lo preguntes. Hoy me vendría bien tu calor y tu ayuda. Tu charla y tu risa. Hoy querría dormir profundamente. Sin embargo, aquí me tienes, esperando que algo pase, dentro o fuera de mi cráneo, no estoy seguro, pero aspirando a que algo suceda.
¿No te estará pasando a ti lo mismo?
por enriquebrossa | 5 05+00:00 Dic 05+00:00 2013 | Fantasías y ensoñaciones, LIBROSSIANO
Abre la ventana un momento.
Esta noche es de las que hace latir con más fuerza el corazón. Cuando no pasen coches aguza bien el oído. Calla. No hagas ningún ruido. No respires… Ya verás…
Seguro que puedes oírme aullar.
por enriquebrossa | 5 05+00:00 Dic 05+00:00 2013 | Fantasías y ensoñaciones, LIBROSSIANO
No es la mentira lo que nos aleja a ti y a mí. Al contrario. La mentira es el cemento que nos une. La verdad nos desilusiona y nos separa, no la mentira. La mentira está asociada a nuestra voluntad de querernos y seguir unidos pese a todo.
por enriquebrossa | 5 05+00:00 Dic 05+00:00 2013 | LIBROSSIANO
El vendaval sopla en las ventanas. No me puedo concentrar.
Ya sé que vivo en un tiempo desapacible, pero prefiero que el viento me dé en la cara a escucharlo silbar, escondido bajo la mesa. Pretende amedrentarnos a todos.
Nada malo pasa de largo. Yo lo sé. Sabe dónde estoy. ¿Y qué? Voy a salir a decirle que no sopla lo suficiente para turbarme. Al contrario, el frío me estimula.
Se que me rondas, pero yo abro mis brazos y hasta puedo apoyarme en ti. Y tú no puedes moverme. Que se refugien otros. No puedes nada contra mí. No solo no te tengo miedo. Es que eres como un perro para mí. Irás a donde yo te diga. Te he domesticado.
Ya se manejar el mal.
por enriquebrossa | 4 04+00:00 Dic 04+00:00 2013 | Crónicas del firmamento, LIBROSSIANO
Te extrañarán algunas cosas que te estoy contando de la muerte.
Pues mira, yo creía que el domingo de resurrección dejaban resucitar a todo el mundo y por lo visto, de eso nada de nada. Vamos, que tenía que haberme enterado bien y no lo he hecho. Culpa mía. Así que aquí estoy yo, que ahora no sé que hacer. Aquí hay niebla todos los días, parece que el cielo esté en Escocia o algo así. Di que ni siento ni padezco, y eso es una ventaja si sufres mucho en la Tierra, aunque eso ya me lo decía un profesor cuando era pequeño, porque era un niño reflexivo y tranquilo. Vamos, que para mí, que soy flemático, eso no es lo peor. A mí me gusta la radio, aquí no se pilla nada… pero te enteras de todo igual, eso te ocurre mucho en el firmamento si estás de alma como yo. En fin, no vale de nada lo que te cuente, porque esto de morirte, hay que vivirlo, no vale que te lo expliquen, no te haces bien a la idea. Sigue mandándome cuentos tuyos, por favor, porque aunque aquí no hay wifi, ahora me lo leo todo. Bueno, no me lo leo, pero como si lo leyera, ¿sabes? estas cosas raras que tiene el cielo. ¡Si es que estoy en el cielo! Porque esto está muy mal señalizado. En carteles gastan menos que en las carreteras españolas. No pone nada en ningún sitio. Luego, lo de las tías buenas con alas… De momento ni una. Pero vamos… yo estoy bien. No sé por qué, la verdad… No hago nada… Solo mirando a Dios, todo el rato. Y no creas que Dios está haciendo milagros, comunicando revelaciones y montando el show. ¡Qué va! ¡Nada de eso! Todo el rato mirando. Corte no te da, porque por lo visto tampoco hay tiempo, no es como estar dos horas mirándole, que parecería un poco raro. En fin, esto, como sintetizaría una tía de mi mujer, que espero tardar en encontrarme por aquí, el cielo «es que es un poco así».
por enriquebrossa | 4 04+00:00 Dic 04+00:00 2013 | Fantasías y ensoñaciones, LIBROSSIANO, Mis autorretratos
Se busca música sin letra. Miradas sin comentarios. Compañía silenciosa. Soledad sin patetismo. Se busca paz.
Pido la mirada del perro fiel, que jamás decepciona, porque su conducta no está adulterada con palabras. Dame tu silencio y el mío. No puedes llegar a mi corazón antes que yo. No es necesario que digas nada.
Se busca tiempo, se precisa lejanía, distancia. Se necesita olvidar o recordar quizás. Solo quiero que estés cerca por si tuviera que abrazarte. Por si lograse llorar.
Quiero que andes a mi lado sin tomarme por un loco. Que admitas que lo que siento es también por tu culpa, aunque no me conozcas, porque todos somos parte de la decepción de los otros.
Quiero que me acompañes en silencio hasta que mi memoria se niegue a recordar todo esto. Hasta que me perdone a mí mismo por no ser un poco mejor que los demás.
por enriquebrossa | 4 04+00:00 Dic 04+00:00 2013 | En el lado positivo, LIBROSSIANO, Mis autorretratos
En mí queda mucho de mí. No todo, pero sí queda mucho. Supongo que no es ni exactamente bueno ni precisamente malo sino «depende». En todo caso hay partes de mi yo nuevas, que son muy valiosas para mí, porque responden a mi decisión personal y no son fruto de lo que me fue inculcado antes de que tuviera uso de razón.
por enriquebrossa | 4 04+00:00 Dic 04+00:00 2013 | LIBROSSIANO
Una mujer es como un disco de vinilo. Hay que manejarlo con extrema delicadeza, porque se raya con mucha facilidad. No importa lo que tenga dentro: que sea un disco bueno, o malo, estruendoso o sutil, que su música sea delicada o heavy metal, que sea una espontánea Jam Session o un pautado minueto… Da igual, es un disco de vinilo. Sujétalo por los bordes, como si quemase, y con las yemas de solo tres dedos bien limpios.
Justo es decir que eso es muy incómodo para los gruesos dedos del varón, pero que también por eso aprendimos a valorar y a adorar la música que había dentro de aquellos legendarios discos.
Aprender a tener cuidado con el frágil corazón de la mujer nos hace a los hombres ser más civilizados y mejores personas, aunque en cualquier momento puede asomarnos un impulso asilvestrado, que tardamos toda una vida en no-dominar del todo.
Por favor, sed condescendientes cuando salga el manazas que todos llevamos dentro.
por enriquebrossa | 4 04+00:00 Dic 04+00:00 2013 | En el lado positivo, LIBROSSIANO
No tengo por qué escoger entre dos cosas buenas. Quiero las dos.
No quiero optar entre una oreja y otra, o entre mi pie y mi mano.
La idea de que hay que elegir continuamente entre unos deseos y otros, limita y frustra a la gente.
Solo cuando realmente no haya más remedio, hay que desechar o posponer algo. De otro modo tu felicidad quedará demediada por tu propia decisión.
por enriquebrossa | 4 04+00:00 Dic 04+00:00 2013 | LIBROSSIANO, Según creo
13 de mayo
Sales de casa. Hace buen tiempo. Caminas y miras el suelo que refleja la luz del día. Ves también el cielo azul. Y tus ojos repasan los edificios de tu ciudad. En cada ventana imaginas gente como tú o familias como la tuya. Lo que tú entiendes por personas normales. Sientes que tu calle es tu casa.
Pues no es así. Tal como quizá te decían de pequeño el mundo está plagado de gente rara. Y la educación generalizada ha empeorado las cosas. Los seres indeseables se camuflan mejor que antes. No son fruto de la desigualdad, sino de la degeneración que esta sociedad provoca.
Ahora las personas extrañas no se distinguen de las normales hasta que ya es demasiado tarde.
por enriquebrossa | 22 22+00:00 Nov 22+00:00 2013 | Fantasías y ensoñaciones, LIBROSSIANO
Confía en mí. Ponte en mis manos. Podrías llorar a tu gusto conmigo tanto como te haga falta. Y después pasar a la siguiente fase hasta recuperar la alegría. Tú vacías tu corazón y yo lleno un poco mi vida. Y luego cambiamos de posición.
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por enriquebrossa | 19 19+00:00 Nov 19+00:00 2013 | LIBROSSIANO, Relatos
Alberto tenía un perro. No es raro tener un perro, mucha gente tiene. Quizá hay que decir que, en mi opinión, no totalmente imparcial, Alberto era un hombre perro. Por fuera no, exteriormente era como todos. Un poco más cretino de lo normal quizás. Bueno, ser más cretino de lo normal es lo más normal, porque lo que yo entendía como normal se ha convertido en una calidad estadísticamente escasa. Pero lo de recibir mi desdén es independiente de tener perro. A mí los animales domésticos me gustan. Alberto era perro, pero no sé deciros por qué. No es que fuera más malvado de lo normal como un perro rabioso, o más cínico de lo frecuente (ya sabéis la etimología de la palabra cínico), ni más fiel y más generoso, que de eso tenía lo justo o menos. No. Era un hombre del montón. De esos que hay a miles. En mi familia siempre teníamos pastores alemanes. Cuando uno moría adquiríamos otro, y siempre le poníamos el nombre del anterior. ¿Para qué molestarse en ponerle otro apodo? Estoy convencido de que en el fondo todos nuestros perros eran siempre el mismo. La identidad ha sido sobre valorada desde el principio de la edad moderna, tanto en los humanos como en las mascotas. En eso deberíamos volver al medievo. Por eso Alberto era como los canes que tenían mis padres. Siempre hay alguno así cuidando una finca, y no hay tanta diferencia entre unos y otros. Alberto cuidaba el negocio de su jefe ladrando como cualquier otro perro, orgulloso, ignorante de que todos los perros pasan a la historia sin más. Era tan parecido a otros tipos como él, que en vez de tener un nombre deberían haberle puesto en la pila bautismal algún código alfanumérico. En realidad todos deberíamos llamarnos igual. No ya como nuestro padre, sino simplemente Humano más una buena ristra de dígitos. Es como esas muñecas que vendían hace años, que las piezas estaban hechas en una cadena de montaje y cambiabas un poco algún detalle entre las posibles opciones para poder regalar a cada hija una muñeca que fuera diferente cualquier otra. Pues no, niña, no. Estaba hecha en serie, como tú misma y como todos los seres que pueblan el mundo. La conciencia de nosotros mismos es un fraude. Lo digo así, en general. Y en el caso de Alberto, en particular. Si no lo conoces, no te pierdes nada que no hayas visto antes.
Alberto, manejó sus asuntos con astucia suficiente como para encontrar su hueco en el negocio de un empresario peculiar. Pronto se convirtió en una especie de director por debajo de su director. Y siendo como era un tipo ramplón trató de potenciar su imagen. Consciente de que su persona carecía de faceta alguna de interés especial, Alberto se compró un bote de gomina y un perro. Se dejó crecer una mata de pelillos rizados que embadurnaba con aquel pegamento. Tenía poco pelo, como su perro. Cuando llovía, al pero se le mojaban sus escasos bucles y entonces parecían padre e hijo. Fue como si una letra «i» hubiese salido a encontrar su punto y volviese con diéresis. Los empleados de aquella empresa, se burlaban de sus cuatro rizos ralos y pringosos. Supe que aquel segundón quería hacerse con la banda y saqué mi silla a la calle para tener donde sentarme el día de la despedida. Y así ocurrió.
La vida es vana. Quizá esperabas algo más de este relato. Pero es que Alberto no daba para más historia.
Le perdí el rastro. Hoy llueve y he visto a un perro como el de Alberto agachar la cabeza bajo el aguacero.
por enriquebrossa | 16 16+00:00 Jun 16+00:00 2013 | Herramientas para Escritores, LIBROSSIANO
Hay personas desagradables por naturaleza. Sin educación. No hace falta describirlos, todos les conocemos. Se auto afirman con frases como las siguientes: yo soy muy directo. Yo soy muy clara. Yo no me ando con rodeos. Es que yo tengo mucho carácter. Yo no tengo horchata en la sangre.Yo tengo sangre en las venas, etc.
están convencidos de que los que tenemos que convivir con ellos por ejemplo en el trabajo tenemos que asumir la mala suerte, porque ellos no tienen por qué cambiar ya que son así, y creen tener derecho a ser como son, aunque molesten.
Otros son los informalistas radicales. Pueden comer como puercos a tu lado (y tratar de no pagar, claro). Se sienten «muy sanos» y les da igual lo que te parezca todo lo que a ellos les apetece hacer.
En otro extremo están los cursis que creen que saben unas supuestas normas muy determinadas para hacerlo todo. Saben como se combinan los colores de la ropa, por ejemplo, y es opinión de muchísimas mujeres y no pocos hombres, que un determinado color no se debe poner nunca al lado algún otro que «no pega». Pelan la fruta con cubiertos, cosa que me parece de agradecer, pero según ellos hay una sola forma de pelar una naranja que sea «correcta» y las demás maneras de mondar esa fruta con cuchillo y tenedor son «incorrectas». Alguien les dijo una vez que comer espárragos con los dedos era «correcto» y me molesta ver que se mojan la mano con el caldillo convencidos de estar dando lecciones de elegancia y clase. Tienen unas frases y actitudes «correctas» para recibir un regalo, para saludar, para invitar, etc. Me irrita la gente así, que extiende como mensaje a la sociedad la imbecilidad, la pérdida total de la naturalidad y que se escandalizan cuando alguien no sigue «correctamente» alguna de sus tonterías. detrás de estas cosas hay dos carencias que quizá van unidas. Mi diagnóstico es falta de seguridad en sí mismos y de personalidad.
Entre medios de estos y otros grupos, aprecio a a gente que trata de no molestar y que no sigue normas sino su propio sentido común, sin tratar de imponer su comportamiento a otros ni dejar que los otros le afecten. Simplemente tienen deseos de convivir.
Para escribir, quiero creer que hay que hacer lo mismo. No todas las normas deben ser respetadas, ni tampoco deben ser transgredidas para demostrar nuestra soberbia. Supongo que deberíamos tratar de sujetarnos al deseo de ser benevolente y de convivir con el posible lector. Y eso implica poner como objetivo la eficacia de tus palabras.
Para mí, la eficacia de un escrito o discurso hablado es el modo en que realmente logra asegurar sus objetivos. Objetivos que en general deberá marcar su autor.
por enriquebrossa | 14 14+00:00 Jun 14+00:00 2013 | Historia de Adela, PORNO
por enriquebrossa | 30 30+00:00 Abr 30+00:00 2013 | Herramientas para Escritores, LIBROSSIANO

Hay personas desagradables por naturaleza. Sin educación. No hace falta describirlos, todos les conocemos. Se auto afirman con frases como las siguientes: yo soy muy directo. Yo soy muy clara. Yo no me ando con rodeos. Es que yo tengo mucho carácter. Yo no tengo horchata en la sangre. Me corre sangre en las venas, etc. Con eso se dan permiso para soltarte impertinencias, ya que están sin civilizar. Están convencidos de que aquellos que tenemos que convivir con ellos, por ejemplo en el trabajo, tenemos que asumir esa mala suerte, porque ellos no tienen por qué cambiar ya que son así, y creen tener derecho a ser como son, aunque nos molesten.
Otros son los informalistas radicales. Pueden comer como puercos a tu lado (y tratar de no pagar, claro). Se sienten «muy sanos» y les da igual lo que te parezca todo lo que a ellos les apetece hacer.
En otro extremo están los cursis que creen que saben unas supuestas normas muy determinadas para hacerlo todo. Saben como se combinan los colores de la ropa, por ejemplo, y es opinión de muchísimas mujeres y no pocos hombres, que un determinado color no se debe poner nunca al lado algún otro porque «no pega». Pelan la fruta con cubiertos, cosa que me parece de agradecer, pero según ellos hay una sola forma de pelar una naranja que sea «correcta» y las demás maneras de mondar esa fruta con cuchillo y tenedor son «incorrectas». Alguien les dijo una vez que comer espárragos con los dedos era «correcto» y me da asco ver que se mojan la mano con el caldillo convencidos de estar dando lecciones de elegancia y clase a todos los comensales. Tienen unas frases y actitudes «correctas» para recibir un regalo, para saludar, para invitar, etc. Me irrita la gente así, que extiende el mensaje a la sociedad de la tontería y la pérdida total de la naturalidad y que se escandalizan cuando alguien no sigue «correctamente» alguna de sus bobadas. Detrás de estas cosas hay dos carencias que quizá vayan unidas. Mi diagnóstico es falta de seguridad en sí mismos y de personalidad. Siguiendo normas se sienten seguras. Y generando inseguridad a los otros también se encuentran a salvo.
Entre medios de estos y otros grupos, aprecio a la gente que solo trata de no molestar y que no sigue normas sino su propio sentido común, sin tratar de imponer su comportamiento a otros ni dejar que los otros le afecten. Simplemente tienen deseos de convivir. El resultado es una comunicación franca, clara con los demás, una relación buena, adecuada, que funciona bien.
Para escribir, quiero creer que hay que hacer lo mismo. No todas las normas deben ser respetadas para demostrar su conocimiento, porque escribir no es una actividad que trate de eso, o sería poco más que caligrafía. Escribir es mucho más que eso. Ni tampoco deben ser transgredidas todas las posibles normas para demostrar nuestra soberbia y nuestras pueriles ansias de epatar. Naturalmente, demostrar tu ignorancia tampoco es motivo de orgullo. Supongo que deberíamos tratar de sujetarnos al deseo de ser benevolente y de convivir con el paciente y sufrido lector. Y eso implica poner como objetivo la eficacia de tus palabras. Tu lector tiene derecho a esperarlo de ti.
Para mí, la eficacia de un escrito o discurso hablado viene dada por el grado en que logra sus objetivos. Objetivos que en general deberá marcar su autor.
¿Normas? No hay ni que pensar en ellas. Ni a favor, ni en contra. Las que te hacen falta las usarás sin pensar y las que te estorben, las dejarás al margen también inadvertidamente. Yo que soy el número cero a la izquierda en un mundo que no es siquiera de números, sino de letras, con estas opiniones no trato de sentar cátedra, que no soy quién para semejante cosa, sino de aclarar mis ideas.
por enriquebrossa | 29 29+00:00 Abr 29+00:00 2013 | Historia de Adela, PORNO, Relatos
por enriquebrossa | 29 29+00:00 Abr 29+00:00 2013 | Escribir, Historia de Adela, PORNO, Relatos
por enriquebrossa | 29 29+00:00 Abr 29+00:00 2013 | Escribir, Historia de Adela, PORNO
por enriquebrossa | 29 29+00:00 Abr 29+00:00 2013 | Historia de Adela, PORNO