El hombre sin rostro

  922893_371074386337307_361592853_n

941580_371075126337233_1741172267_nSoy un hombre muy seguro de mí, o muy inseguro, depende de en qué. 

Soy un humano que busca cariño y compañía como cualquier otro de nuestra especie, y no lo niega.

Soy un ser que se oculta y que no esconde nada, porque todo os lo cuenta.
Me tapo la cara para poderme mostrar desnudo.

247662_371074289670650_231279653_n

Vienen curvas

1743604_1586780684879248_3098721865081862992_nOye, hace tiempo que te miro y estoy preocupado. Siempre estamos crispados últimamente. Seguro que estarán creciendo en ti algunas inseguridades respecto a los próximos años. Y es verdad que yo también imagino muchas veces el futuro y siento rabia, sobre todo cuando lo veo como la continuidad lógica de todos estos días. La culpa debe de ser mía. Quizá debería quererte mejor, pero no más. No vayas a dudar más de la cuenta. Si es por mí, debes saber que una sonrisa tuya basta para disipar la niebla. En realidad, no somos conscientes pero, sí, yo creo que sí, que en el fondo estamos muy bien. Si quieres seguir conmigo, ya sabes que ahora vienen curvas. Que sea por eso, por las curvas. No tienes por qué sufrirlas si no quieres. Que sea por eso y no por otra cosa. Por mí, si tú no te mareas, seguimos juntos.

Ya sabéis que estoy muerto. Crónicas del firmamento, 4.

Ya sabéis que estoy muerto. Crónicas del firmamento, 4.

Bueno, ya sabéis que sigo en el cielo. Ya llevo mucho, no sé decir cuánto, porque aquí uno no se entera de nada. Una modorra… ¡Qué molicie¡ La verdad, que a mí el cielo me ha decepcionado bastante. Yo así una eternidad no la aguanto. Esto está lleno de repelentes. La mayoría de la gente que me cae bien están en el purgatorio o en el infierno. Y aquí estamos todos los muermos juntos. Los más muertos.

Sabéis que estábamos mirando a uno que yo pensaba que era Dios por aquello de la contemplación divina. Pues era San Pedro. Se mosqueó conmigo. Dice, ¿si no está Dios, a quién quieres mirar tú? Pero yo lo que me pregunto es:¿y Dios por qué no está en el cielo? Ojo. Yo no digo que no sea buen tío San Pedro. ¡Pero no es Dios! Por lo visto hace mucho que Él no viene. Pues no lo entiendo. Se ve que se pasa el día en la tierra. Decían el otro día que Dios Padre siempre se quejaba de que en el mundo la gente no hacía más que pecar todo el rato. ¡Pues oye, si tanto lo criticas, no sé porqué bajas tanto….! Y no sé qué hará, porque las cosas no es que estén perfectas abajo. No sé qué habrá solucionado…

Aquí falta organización. Yo esto lo montaría de otra forma. Porque oye, toda la vida siendo bueno y arrepintiéndome de todo para luego tanto mirar a San Pedro… ¡Venga, hombre! No digo que tengamos que hacer aerobic, como en los hoteles para jubilados, pero alguna excursión… ¡No sé, algo!

Tengo un compañero todo el día sonriendo. No lo soporto. ¡Qué cara de idiota! Está el tío encantado de estar aquí. Me acerco y le digo «buenas». Y en vez de contestar se me queda mirando con su sonrisa de comprensión profunda del alma humana… ¿Será tonto el tío? ¿Pero de qué va? Le digo: ¿me está mirando usted por encima del hombro? Porque a mí me habrán traído a aquí igual que a usted… Usted, qué pasa, ¿es que se ha hecho más bueno? Y él nada,con su sonrisa de iluminado. Claro, si lleva una eternidad mirando a San Pedro, se habrá vuelto majara.

Ya he preguntado si me podía bajar a la tierra o hacer una visita a algún amigo que tengo en el purgatorio, por llenar un poco el tiempo infinito. Pero aquí siempre te miran tiernamente pero no te contestan. Me tienen ya bastante harto.

Total. He empezado a preguntarme qué hago yo en el cielo. Yo creo que no me lo merezco. Para mí que se han equivocado. Lo más curioso es que cuando estaba en la tierra ya me preguntaba: ¿Y yo qué hago aquí? Y ahora en el cielo, igual. No tenía que haber venido. Esto me pasa como otras cosas, por ser un buenazo.

canción

He encontrado esta cancioncilla que escribí en «mi mocedad». La pondré aquí por… ponerla en algún sitio.

  • Disculpa que no piense mucho en ti
  • cuando llevo tanto tiempo sin entrar
  • cruzándome las calles sin parar
  • deambulando alegremente por ahí
  • Disculpa que no piense nada en ti.
  • Recuerdo que querías ser feliz
  • no querías complicarte al regresar
  • dijiste lo importante ahora es vivir.
  • Tus ideas ya me han puesto en tu lugar
  • Disculpa que no piense bien de  ti.
  • Si piensas cuánto has hecho tú por mí
  • no me extraña que me quieras conservar.
  • yo no puedo ya volver a a ser igual
  • Disculpa que no crea mucho en ti.
  • y te plante de un modo espectacular
  • Disculpa que ahora piense más en mí.
  • Disculpa que ahora piense en mí, por fin.

Tiempo

Hay una guitarra eléctrica que suena desde la casa de al lado. Parece ser un estudiante, porque repite todo el tiempo los mismos acordes. Me gusta.

Cuántas cosas me faltan por hacer.

Suena melancólico el comentario. Sin embargo, morir debe de ser sentir que ya no tienes nada más que realizar.

No es mi caso.

La guitarra sigue sonando. Se enreda en una especie de bucle de notas entre psicodélicas y morunas. Me siento libre al oír ese austero pero sentido solo de guitarra que me ofrece algún vecino.

Quiero actuar más.

Voy a hacer mucho más.

Aunque pensandolo bien…

Me estoy equivocando. No hay que pensar solo en lo que se quiere hacer. Eso solo me aportará experiencias, momentos, aprendizajes. Es mucho, está muy bien. Pero no debo pensar solo en lo que quiero hacer y vivir. Debo enfocarme en lo quiero conseguir.

Artesanía

Artesanía

Estoy descubriendo algo nuevo para mí. Es el placer de la artesanía. Trabajar honradamente con la madera, lijándola una y otra vez. Oler la madera… Percibir con las yemas de los dedos su grado de flexibilidad y dureza. Hacer los orificios con cuidado y luego soplar fuerte para que el polvo de serrín se escape. Medir, marcar con el lápiz. Recortarla del modo más exacto posible. Golpear con el martillo sin excederme en la fuerza y dando solo los golpes imprescindibles. Mirar con un solo ojo los lados de una tabla para cerciorarme de que están perfectamente rectos, y si no lo están, volver a lijar. Cincelar,  tallar… Barnizarla, y esperar hasta secar con unas cervezas, un cansancio merecido, satisfecho, una bombilla de luz suave, una ventana y un atardecer. 175954499Y volverla a ver, por fin, al día siguiente, alegre por el reencuentro, ¡a ver qué tal estás hoy! para terminar de dar la segunda capa con un suave vaivén de muñeca. Hago el amor a la madera porque la quiero, porque es noble y buena y hasta sus nudos, y defectos me gustan, así,tal cual. Y como cada vez la conozco mejor, puedo tratarla con mayor cariño aún cada mañana. Con ella mis manos se hacen cada vez más firmes y duras, pero  al mismo tiempo, menos torpes. Más comprensivas. Sí, claro que sí. Existe algo entre ella y yo. Siento que me comprende. Hay una confianza entre nosotros. Quiero convertirme en un honesto artesano de este material noble, que procede de los troncos, que son vida, tranquila vida, de crecimiento imperceptible y gigantesco, testigo inadvertido, pero de larga y fructífera vida, que al final, perdura después de arrancada. Cuanto más la trabajo, más sabio siento que soy. Como si siempre hubiese sido carpintero, quiero envejecer así, contigo. Si no logro hacer una barca, mi nave serán el taburete y la estantería. Da igual: yo sabré sentirlo del mismo modo. En ti, madera, sea como sea, pondré mis últimos sueños de surcar los mares.