por enriquebrossa | 29 29+00:00 Ene 29+00:00 2015 | buenas noches, LIBROSSIANO
Hoy, en esta madrugada, a modo de despedida, te ofrezco mi silencio, hecho de ruidos como el mar. Te regalo mi paz, cimentada sobre mil motivos de angustia.
Te entrego el presente que me pertenece, hecho de instantes inmediatos, para ocultar pretéritos tortuosos y futuros sin porvenir. Te doy lo que soy, que es todo lo que no soy ni puedo ser.
Esta noche miro hacia mi propia alma pero descubro que en ella estás tú, suave, suficiente, tráslúcida. Y pienso en ti. ¿Oyes mi pensar?
Te ofrezco mi silencio hecho de ruidos como el mar.
Buenas noches.
por enriquebrossa | 28 28+00:00 Ene 28+00:00 2015 | LIBROSSIANO, Relatos
Se hicieron las doce y cayó el sueño como una cortina que casi no me dejaba ver. Abandoné las redes sociales, repletas de princesas azules y de otros colores, y salí, pese al cansancio, con cierto garbo, de mi despacho en dirección al dormitorio. Pero sucedió que con las prisas, perdí una alpargata en el pasillo. ¿Cómo se pierde una alpargata caminando? La respuesta es que tienes que verme a mí con sueño.
Mi hijo pequeño, no sé qué haría despierto a esas horas, la recogió y dijo:
-Se lo voy a decir a Mamá, que tú también te dejas zapatillas por ahí, y te enfadas cuando lo hago yo.
–¡Eso mismo! Dijeron sus hermanos.
-Vaya acusicas, parecéis cucos saliendo del cascarón.
Mi mujer, dijo:
-¿De quién es esa zapatilla? ¿Os parece bonito? El propietario, mejor que confiese.
Pero yo me metí en la cama, mientras ella seguía tratando de averiguar de quién era. Yo abrí un ojo al oirla entrar al cuarto. Sonriendo, introdujo la mano buscando mi pie bajo el edredón. Cuando por fin lo cazó con maestría como a un gazapo tratando de esconderse asustado en su madriguera, logró sujetarlo:
-Vamos a probar si la zapatilla es de este señor- decía.
No sé por qué le hacía tanta gracia la cosa pero pronto me contagió su risa.
-Déjame que te la pruebe- decía – y si es de tu talla está pantufla de cristal, me casaré contigo otra vez. ¿A dónde iremos de luna de miel?.
-Pues sí que tienes ganas de reincidir- le respondí yo, asomando el dedo gordo para permitirlo.
-¡Horror! ¿Sabes que tendremos bodorrio?
Y me buscó las cosquillas en la planta del pie.
Al día siguiente tendría algunas tareas poco interesantes que hacer. Dejé de soñar despierto. Me quedé pensando en mi zapatilla de Ceniciento… y en que mi coche fantástico se había convertido en calabazas. Lo pensé mejor y me dije: ¡Bueno, no. Quizás no!
por enriquebrossa | 26 26+00:00 Ene 26+00:00 2015 | LIBROSSIANO, Los nuevos salmos
BORRADOR
Quisiera dar un paso de gigante y dejarlo todo atrás.
De una sola zancada atlética.
Saltar por encima de la realidad
y encontrar otro paisaje.
Alargar la mano hacia tu planeta,
para poder sacarte a bailar.
Quisiera dar un paso de gigante y dejarlo todo atrás.
Ya que no soy una hormiga,
habría estado bien ser un gigante y no lo soy.
Solo un hombre con los pies atados y los brazos rotos,
esperando algo que no sabe cómo expresar.
Quisiera dar un paso de gigante y dejarlo todo atrás.
Quiero desatarme y no puedo.
Pido ayuda, pero nadie ve cuerdas ni cadenas.
No me pueden ayudar.
Deberías caminar, me dicen todos.
Te haría bien andar.
Quisiera dar un paso de gigante y dejarlo todo atrás.
Quisiera dar un paso de gigante y dejarlo todo atrás.
Cuando tú vienes,
siento que puedo caminar.
Cuando te vas miro al cielo
y veo a los buitres volar.
Quisiera dar un paso de gigante y dejarlo todo atrás.
No tengo motivos para chillar
cuando la gente está conmigo.
Tampoco cuando nadie está.
Quisiera dar un paso de gigante y dejarlo todo atrás.
Podría aguantar así una vida entera.
Ojalá no fuera capaz.
Quisiera dar un paso de gigante y dejarlo todo atrás.
De una sola zancada
saltarme la realidad
y encontrar otro paisaje.
Quisiera dar un paso de gigante y dejarlo todo atrás.
por enriquebrossa | 23 23+00:00 Ene 23+00:00 2015 | LIBROSSIANO, Mis autorretratos

Algunas veces llega la rabia. La siento venir. Noto cómo me va enfureciendo. Sé que acabaré enviando un mensaje afilado y puntiagudo a alguien que quedará lacerado por mis respuestas punzantes. Como siempre en estos casos, haré tanto daño porque tenía la razón cuando empecé a discutir y la tendré también al final de la disputa.
Pero luego sentiré haberme portado mal siendo así: certero, brillante, riguroso, verdadero, lógico, honesto, Es una vergüenza ser así. No es civilizado con los mezquinos que hay alrededor. Hago daño acorralando a la gente despreciable ante sí misma. ¿Es que no me doy cuenta?


Algunas personas no son lógicas, es un hecho, pero no tienen la culpa. Otras son estúpidas, aparentemente incluso más que yo, pero no lo pueden evitar. Otras mezquinas, o malvadas, o simplemente falsas. Es su manera de ser, y yo no tengo derecho a cambiarlos. Yo no tengo derecho a nada. Solo a aguantar. Soy el que tiene que comprender a los otros, y amortiguar sus molestias con mis propias tripas, porque comprender y valorar está en mis posibilidades. Otros no pueden o no quieren. Y con razón me odian. Les molesto, estorbo sus movimientos.
Algunas veces llega la rabia, la siento entrar por los brazos y salir por mi cara. Esa rabia que es a menudo el preludio de la tristeza. Porque con rabia me impongo y luego me siento mal ya que, aunque sé que debo hacerlo, aunque sé que es lo justo para conmigo mismo, obro mal. Los otros piensan que no admito el legítimo derecho que tienen a molestar y a estropear el mundo, a estar allí presentes, insatisfechos consigo mismos, sufriendo por ser así, y entorpeciendo vida de los demás.
BORRADOR

por enriquebrossa | 23 23+00:00 Ene 23+00:00 2015 | Fantasías y ensoñaciones, LIBROSSIANO
Silbo y canto continuamente. Incluso leyendo, o escribiendo. Incluso sumando, o preparando una hoja de cálculo con el ordenador. Siempre suena alguna canción, se oiga o no. Cuando no se me oye, puedo estar haciéndolo mentalmente. No me molesta. Es divertido, pero claro, es poco serio. Qué dirá la gente de un señor que pasa los días silbando o canturreando… También compongo. Soy un enorme compositor de canciones y sinfonías de gran repercusión entre gente como por ejemplo yo y mí mismo.
Bueno, me gusta dar rodeos: lo que quería decirte es que hoy he tomado mi taza de café con leche, he ido al baño, me he quitado la camiseta del pijama de un tirón y luego he chutado los pantalones hacia el lavabo, y así, despelotado me he metido en la ducha rasgando una guitarra eléctrica imaginaria y cantando un estribillo, que si no se descubre la canción por ahí, será que me la he debido de inventar yo.Bajo la lluvia y el champú he seguido cantándolo, con mucha marcha:
Tenlo presente:
No sé si te añoro a ti,
o simplemente
al día en que te conocí.
Le he quitado los entes:
No sé si te añoro a ti.
o al día en que te conocí.
Los pareados se pueden admitir en las canciones, sobre todo en las malas.
Pues eso:
Yo no sé si te añoro a ti.
o al día en que te conocí.
A ver si mañana me levanto con otra estrofa.
Todos los derechos reservados a tope.
por enriquebrossa | 21 21+00:00 Ene 21+00:00 2015 | LIBROSSIANO, Reflexiones
Tenemos que encontrar el modo de encauzar esto. Una vida sin dirección puede ser una magnífica aventura. Pero demasiado dolorosa.
¿Qué es mejor? Apretar los puños, cerrar con fuerza los párpados hasta que duelan, meditar, rezar, salir a correr, gritar… ¿Hacer inspiraciones, suspirar, sollozar, conducir el coche sin rumbo, mirar por la ventana, tomarte un calmante, beber, comer, meterte en la cama, caminar?
La única respuesta posible, con o sin trabajo, es trabajar. Trabajar y trabajar. Que no me f
alten nunca las fuerzas, Señor.
Trabajar es luchar. Es ir a la guerra, por ti y por los tuyos. Por todos. Trabajar es matar enemigos.
Por eso, apretaré los puños,hasta que vuelva a sentir la rabia que me ayude a reaccionar. Cerraré con fuerza los párpados hasta que mis propósitos me marquen a hierro el cerebro. Voy a meditar hasta que las neuronas me devuelvan a la atención. Rezaré, por si alguien me oye y me ayuda. Correré y gritaré al mismo tiempo hasta que mis fantasmas huyan de mí. Respiraré hondo si siento ansiedad. Suspiraré por mi mujer, y lloraré por mis hijos y caminaré todo lo que sea necesario para pensar sin dejar de sentirme activo. Pero nunca más conduciré sin rumbo, ni me esconderé de la realidad bajo la almohada.
Solo pido fuerzas.