Viste bien sin que nadie lo note
Un caballero español clásico viste bien sin que nadie lo note. Trata de tener buen aspecto, pero detesta que le digan que su camisa o chaqueta son una preciosidad, No quiere que alguien se fije en una prenda concreta. Al contrario que muchas mujeres u otro tipo de hombres que pueden sentirse felices si alguien elogia su vestido o su traje. Con esto no quiero dar a entender que los españoles seamos el ejemplo a seguir, pero vale la analogía.
Para mí, escribir es lo mismo: al leer las palabras no debo ver palabras. Debo ver ideas, sensaciones, belleza, emociones, música, acción, descripciones, reflexiones, estados de ánimo… Las palabras no deben distraer. No digo tampoco que solo debas usar palabras corrientes. No es eso.
Esconde tus palabras.

Entrar y mirar desde el proscenio. Ver que el firmamento ya no es sino un gran borrón oscuro formado por una tela grande, vieja y pesada de un color sucio y azul, más oscuro que el petróleo. He creído ver un ave surcando el aire, pero solo era un jirón rasgado en el lienzo. Pensaba que estaba la luna, pero era otro roto en la tela. No había muro detrás del escenario salvo el de la negrura. Pero el telón impide que las sombras de la verdadera noche iluminen el escenario, que ahora es más negro aún que las tinieblas.






