Cólera

Se me ocurre hacer algo como esas poesías de versos de estructura repetitiva, refiriéndome a que estoy de mala leche. Algo así como:

Hoy el sol no me transmite alegría;
La luz de la tarde no me ilumina sino que me ciega.
Hoy ninguna mirada me sonríe,
hoy mis pasos me retrasan,
y mis palabras se apagan.
Hoy mi cabeza no está fresca.
El horizonte no me sabe a esperanza,
Y el azul no parece el mismo azul….

Pero al final, lo que se me ocurre escribir es:

Hoy no estoy para gilipolleces.
Cuidado con el perro.

Fuera

Respóndeme si puedes. ¿Qué culpa tiene el cisne, de que existan los patos? ¿Debe pedir perdón el águila real a las gallinas? ¿Tiene que ser modesto el sol y apagarse para no ofender a los otros astros menores? ¿Merece el niño recibir picotazos de los mosquitos? ¿Aconsejas al erudito limpiarse la boca con la manga para integrarse entre los patanes? ¿Instarías a la montaña a tratar de agacharse más que el arroyo? ¿Esperas de mi que siga siendo bueno contigo pese a que tú no sepas valorarlo ni entenderlo? ¿Crees que debo sentir agradecimiento pese a tus mezquindades y traiciones porque pudiste haberme asesinado un día en que distraidamente me puse de espaldas y no lo hiciste? La respuesta a todas estas preguntas es una sola, clara y concisa: ¡que te jodan!

El dominio de la técnica

Me gustan las cosas que son de verdad. Rechazo las que son falsas.
Esto suena bastante lógico y normal. ¿Entonces por qué ser así me convierte en extraño?
Porque todas las cosas tiene una importante proporción de sucedáneo. Al ser tan exigente me convierto en una especie de marginal con corbata. La realidad no es así. Le pido al mundo lo que no me puede dar. La gente enuncia mis mismos principios pero aceptan convivir con la hipocresía e incluso a disfrutar a medida que alcanzan el dominio de las técnicas necesarias para su manejo.

Hoy

Hoy te necesito. No me preguntes por qué. No es que no lo sepa. Lo sé, pero por favor, no me lo preguntes. Hoy me vendría bien tu calor y tu ayuda. Tu charla y tu risa. Hoy querría dormir profundamente. Sin embargo, aquí me tienes, esperando que algo pase, dentro o fuera de mi cráneo, no estoy seguro, pero aspirando a que algo suceda.

¿No te estará pasando a ti lo mismo?

Extraños.

13 de mayo
Sales de casa. Hace buen tiempo. Caminas y miras el suelo que refleja la luz del día. Ves también el cielo azul. Y tus ojos repasan los edificios de tu ciudad. En cada ventana imaginas gente como tú o familias como la tuya. Lo que tú entiendes por personas normales. Sientes que tu calle es tu casa.

Pues no es así. Tal como quizá te decían de pequeño el mundo está plagado de gente rara. Y la educación generalizada ha empeorado las cosas. Los seres indeseables se camuflan mejor que antes. No son fruto de la desigualdad, sino de la degeneración que esta sociedad provoca.

Ahora las personas extrañas no se distinguen de las normales hasta que ya es demasiado tarde.