por enriquebrossa | 12 12+00:00 Sep 12+00:00 2014 | LIBROSSIANO, Reflexiones
Mucha gente sensata, demasiada gente sensata, no se arriesga nunca a mostrar sus posiciones. Entonces quedamos en las manos de los peores. Vivimos una especie de rebelión de los necios: los estúpidos, los menos formados, los más radicales, los más gregarios, los más simples, los más sectarios, los manipulables… están sobrerrepresentados en la sociedad española de hoy, por culpa de que la gente sensata y capaz de pensar por sí misma no trata de ocupar su puesto y hacer oír su voz, ya que están calculando si les merece la pena significarse o no. Esto en una democracia es un problema gravísimo. Todos tenemos el derecho y el deber de opinar en igualdad de condiciones de respeto y atención. La sociedad está intoxicada por tonterías, medias verdades y falsedades rotundas. Si entiendes de qué estoy hablando, quizás deberías moverte. Pero ya.
por enriquebrossa | 12 12+00:00 Sep 12+00:00 2014 | LIBROSSIANO, Reflexiones

Yo no grito. Los gritos asustan y estropean mucho la voz. Yo conservo mi voz. Mando mensajes en una botella, llenos de interrogaciones, desde una playa desierta abarrotada de gente. Para que algún náufrago solitario nos rescate a todos
por enriquebrossa | 12 12+00:00 Sep 12+00:00 2014 | Frases y microrrelatos, LIBROSSIANO, Reflexiones
Os gustan las frases positivas, ¿Verdad? El pesimismo os hiere. Os contagia. Hace aflorar vuestras propias dudas. Vuestros miedos. Vuestro pánico ante la vida, la soledad, la decepción y la muerte. Y la mirada oscura no os resuelve nada. No queréis oír, ni saber, ni pensar… Sois como niñas que se tapan las orejas cuando discuten con su hermana: «bla, bla, bla, no te oigo, no te oigo…». Ahora, ya mayores, conserváis esa misma estrategia ante la vida. Tapar con la mano la información que no queréis ver ni oir. Sois frágiles. Pensáis que las dudas son como vibraciones que pueden fracturar ese espíritu de fino cristal; agrietar esos ánimos tan quebradizos. Sois débiles: como yo.
Os comprendo. Quiero deciros que en realidad no soy tan pesimista. Me flagelo por simple modestia cartuja, como si tuviera que compensar el exceso de dones que la naturaleza hubiese derramado sobre mí… pero que tampoco son tantos en realidad, y de los que la vida me viene despojando, de uno en uno, y ya estoy casi desnudo. Me flagelo en exceso, sí. A veces siento que me lo estáis advirtiendo. Os doy la razón. Se agota mi pose descarnada. Ya no me aporta nada nuevo. Es por eso que…

Hace tiempo que he iniciado la preparación de una expedición importante, al menos para mí. He estado planificando esta aventura toda mi vida sin saberlo. Os diré de qué se trata: de la búsqueda de un optimismo no estúpido. Voy a salir a hacer un largo viaje intelectual no exento de peligros. Estoy listo. Salgo mañana. Quiero convertirme en geógrafo de la existencia y recorrer el mundo con el pensamiento. Atravesar las selvas. Visitar los desiertos de momento no, que no me hace falta, porque ya los conozco bastante. Obviaremos lo de surcar los mares, escalar cordilleras y cruzar los cielos, por ser una retórica muy manida y a mi la selva es lo que más me mola en realidad. Voy a salir en busca de un optimismo que no sea blandengue. Sin fotos de cachorritos y sin frases cursis. Un optimismo más fuerte. A ver si lo encuentro, aunque sea en el centro de la Tierra.
Me gustaría mucho que me acompañaseis, pero si os quedáis en casa, espero que estemos en contacto. Os iré contando mi camino, mis hallazgos, dificultades y sobresaltos.
Cierto es que necesitaría financiación, para tan larga empresa, pero, con o sin ella, parto ya en mi carabela, a por El Dorado.
Seguid mis pasos a partir de ahora, como hasta ahora. Y si algún día se pierde el contacto, si mis cartas ya no os llegan y me dan por desaparecido, que los más valientes me busquen cerca de algún Amazonas o en las fuentes de posibles nilos, fértiles y caudalosos, y al encontrarme, que me pregunten:
—Taller de Relatos, supongo.
Un nuevo día. Una nueva oportunidad.
Apúntate al taller de novela online
por enriquebrossa | 8 08+00:00 Sep 08+00:00 2014 | LIBROSSIANO, Reflexiones

Un humano sufre una amenaza en su vida que es similar a la de un coche cuya dirección se ha desequilibrado. Vas por la autopista y notas que necesitas ir corrigiendo continuamente, porque de otro modo, te irías a la cuneta. Lo del coche tiene fácil solución. El humano, en cambio, al conducirse a sí mismo, no siempre nota cuándo se tuerce.
Es bueno que nos avisemos unos a otros de que nuestra dirección nos aleja, sin darnos cuenta, de la zona adecuada de la carretera.
por Enrique Brossa | 8 08+00:00 Sep 08+00:00 2014 | Reflexiones
He visto a mi compañera de trabajo con ganas de hablar de sus problemas desde las nueve de la mañana, pero me han faltado reflejos para esquivarla y no he sabido evitar que me los contase. Sus padres no se portan bien porque no le cuidan nunca los niños, ni sus suegros tampoco. No cuenta con su cuñada Marilula (una típica cuñada Marilula de esas que tienen siempre las mujeres habladoras) que es una envidiosa y en definitiva, lo que necesita mi compañera, segun me dice, es que la comprendan un poco, que no la comprenden nada, porque además con su marido, ¡otro igual! ¡Ah! Y su jefa va a por ella (contra ella, laboralmente). No la quiere nadie. Y que, en la empresa, el que mejor le cae soy yo.
Supongo que debería sentir pena por ella, o darle algun buen consejo, o… ¿Qué narices pretende que haga yo con ese tipo de información personal que no es de mi incumbencia? La verdad es que no me está dejando trabajar y para colmo se me abre la boca cada 25 segundos, aprox. Me dice, menudo rollo que te estoy metiendo… y yo la miro con ganas de decirle que no me gustaría tener que enrollarme con otra compañera de trabajo casada e indiscreta, que yo tampoco la quiero, que es demasiado pelmaza y neurótica y que habrá que posponerlo hasta que uno de los dos cambiemos de trabajo. Además su secretaria me motiva bastante más. Pero no soy tan sincero ni tan malo y la sigo mirando callado. Pero bueno, me apremia, ¿no me vas a decir nada?
Pues no sé mujer…. Es que me has contado muchas cosas en poco tiempo. Pero… no sé. ¿Por que no te presentas al Desafio Literario 20 de Taller de Relatos? Creo que el tema va de cariños y esas cosas… Yo es que no sé qué decirte. Francamente.
por enriquebrossa | 22 22+00:00 Jul 22+00:00 2014 | LIBROSSIANO, Los nuevos salmos, Reflexiones
El día está gris. He dejado la cama sintiendo un fuerte dolor de cabeza. Me he puesto las zapatillas tras palpar el suelo en su busca, escondidas como estaban en la oscuridad de mi habitación y yo con los parpados más cerrados que abiertos. He tomado un café bien cargado y he reunido suficiente energía para ducharme. En este punto, el viento ya sopla suavemente, pero a mi favor. Quiero decir a mi favor, pero suavemente.
El día es gris. Pero he quedado conmigo para ir a cruzar el lago. Un lago estático.
El día es pesado y gris. Pero tengo la superstición de que si muevo los remos, la niebla se disipará. Mi reloj se ha parado. Siempre son las siete menos diez.
El día es desapacible y muy gris. Pero he llegado a la orilla de un lago.
He hundido los pies en un agua sin temperatura perceptible ni humedad. Mis deportivas entran en el líquido como si salieran de un gas. Sin notar algún cambio en los tobillos.
El agua está gris como el plomo. También el día. He subido en una barca, demasiado ancha, inadecuada para el deporte. Pero tengo la esperanza de que, bogando, el esquife se hará más y más esbelto en cada lento paleteo.
Es un amanecer oscuro de niebla que no se levanta. Y comienzo a remar. Ya son las siete menos diez.
Amanecer anodino y gris. Pierdo de vista la orilla, y solo noto una densidad oscura en todas las direcciones. Pero yo remo. Noto mis brazos más fuertes que ayer. Los hombros endurecidos y gruesos. El abdomen más elástico. Mis puños rodeando los remos, parecen de bronce.
Fuera de mí, todo, hasta el lodo, está gris. Pero sigo remando. La orilla no me dijo adiós al verme salir. Pero creo que si sigo remando, lento, despacio, regularmente, cruzaremos las nubes bajas y el día volverá a avanzar con algo más de luz.