por enriquebrossa | 14 14+00:00 Mar 14+00:00 2015 | Frases y microrrelatos, LIBROSSIANO, Relatos
Lo primero que hizo el gato al despertar fue asearse un poco. Para ello metió sus pezuñas en el plato del agua. Se estiró varias veces, desde el rabo hasta las orejas. Y ya con todos los pelos y huesos en sus respectivos lugares, salió a pasear al jardín atravesando la gatera con andares propios de un sheriff. Miró despacio hacia la derecha… No vio nada. Después, con su mirada fría y curtida torció su cuello gatuno hacia la izquierda… pero tampoco había nadie por allí. Se quedó inmóvil un buen rato, como intentando asimilar la frustración, hasta que por fin decidió tumbarse allí mismo, bajo el sol. Sintió soledad y tristeza. El ratón no había salido a jugar con él. ¡Cómo le echaba de menos! Y fue entonces cuando empezó a sospechar que el ratón, en realidad, siempre había sido él.
por enriquebrossa | 12 12+00:00 Mar 12+00:00 2015 | LIBROSSIANO
La verdad es que la imbecilidad mata. Mata mucho más que el alcohol, y el tabaco y más que el coche también. Aunque es probable que todo eso también sea imbecilidad. Los asesinos en la realidad, al contrario de lo que vemos en el cine, suelen ser idiotas. Las víctimas seguro que también lo son. Y no solo los involucrados en un asesinato: cuando engendramos, pienso que traemos pobres seres a nacer por aquí de modo irresponsable y simple. Cuando la imbecilidad no nos mata, nos estropea continuamente la vida. La imbecilidad está en mayor o menor medida siempre presente en cada uno de nosotros. La naturaleza parece haberla desarrollado por algún motivo atávico. Quizá sea un residuo difícil de eliminar. O puede ser que, por el contrario, sea imprescindible para nuestra subsistencia. Quizá oculta los límites del universo y el sentido o el sinsentido de la vida. Vemos un pez o una oruga y pensamos que son seres estúpidos. Pero a lo mejor alguien que nos vea desde una instancia superior piense exactamente lo mismo de nosotros.
Bueno, perdona. Creo que será mejor que intente dejar de decir imbecilidades por ahora.
por enriquebrossa | 11 11+00:00 Mar 11+00:00 2015 | LIBROSSIANO, Reflexiones
La imbecilidad debería ser un delito. Desde el punto de vista de los damnificados que sufren la imbecilidad ajena, sería mejor que la ley les protegiera de esa eterna lacra social y que el Estado persiguiera ese tipo de delincuencia.
Y por mi parte, como imbécil confeso, también sería una ventaja que este crimen estuviera tipificado en el código penal, y así mi delito podría prescribir, como ocurre por ejemplo con los crímenes contra el fisco. O tal vez yo, una vez condenado, cumpliría una condena de un número limitado de años, en vez de estar penando de por vida… por imbécil.
por enriquebrossa | 11 11+00:00 Mar 11+00:00 2015 | LIBROSSIANO, Reflexiones
Un egoísmo desmesurado parece un síntoma de debilidad y de inmadurez. Un indicio de que alguien está incompleto. Te asegurará una soledad terrible, y si Dios te concede el éxito, disfrútalo cuanto puedas, porque será lo único que tengas y te va a saber a muy poco. Es una preocupante preferencia por recibir… En todo caso, implica perderse algunas de las mejores cosas de la vida.
Existe un tiempo para todo… Hay momentos para recibir, los hay para arrebatar y también momentos para conceder. Y si sabes no hacerlo indiscriminadamente, es decir, midiendo cuándo, cómo y a quién, aportarás algún sentido a tus actos.
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por enriquebrossa | 9 09+00:00 Mar 09+00:00 2015 | LIBROSSIANO, Reflexiones
Durante aquellos años de rinitis continuas, gastaba varios paquetes de pañuelos todos los días. Estornudaba ruidosamente y soltaba por mi nariz trocitos de cerebro, digo yo que de la corteza prefrontal esa. Mi nariz destilaba continuamente conocimiento, goteaba sabiduría. Siento un profundo agradecimiento por aquellas alergias. Me aportaron una filosofía resfriada de la vida. Una visión constipada del mundo. Y la mirada de un hombre mocojudo. Más que inquietudes, mi adolescencia y juventud me aportaron picores de nariz y lágrimas, también de dolor y de pena, alguna vez, claro que sí, pero sobre todo, lágrimas de congestión nasal. Entre analgésicos, antigripales y cosas así, perdí el sentido del olfato, lo cual fue muy positivo, porque la mayoría de los olores son malos. Nunca lo recuperé. No suelo contar que desde entonces padezco de alucinaciones olfativas, porque la gente suele ponerme una cara muy rara y creo que se llevan una impresión de mí que no me beneficia. Pero es verdad. Mis pituitarias me engañan. Hasta mis pituitarias me engañan, podríamos decir. Por eso algunas veces, algunas personas o lugares apestan con fragancias inexistentes. Frecuentemente esto son pistas. Días de sol huelen a lluvia. Mujeres que huelen a cordero asado a la brasa, correos con olor a jamón. Son vivencias absurdas y surrealistas que acaban teniendo sentido. Pero de eso podemos hablar otro día. Lo que queria decir, ya totalmente en serio, es que cuando tengo mocos es cuando de verdad me siento identificado conmigo mismo
por enriquebrossa | 27 27+00:00 Feb 27+00:00 2015 | LIBROSSIANO, Reflexiones
Estoy un poco cansado de todo. De que sea la una de la noche. De sentir descontento. De estar contento también he llegado a cansarme. Hastiado de entretenimientos. Harto de aburrirme. De esperar y de pasar el rato. Maldigo los tiempos perdidos. Las oportunidades desperdiciadas. Lo único que no me enoja son mis equivocaciones. Han sido tantas que cuando lo pienso me dan risa, pero no sé de qué me carcajeo más, si de mis errores o de mis aciertos.
Busco un timón en mi interior pero no tengo esta pieza. He comprado algo incompleto y seguro que no me dejarán cambiarlo. Si me pusiera a rezar, ¿a dónde irían las plegarias? Unas veces se me vigila y otras no se me escucha. No obstante es ahora cuando se aproximan los años de indiferencia y de hojas secas.
Estoy un poco cansado de todo, como para poder hacer algo con este material.