Instante

Instante

images (1)¿Te regalo un instante? No digo uno mío. Yo puedo dedicarte todos los que tuve y los que me queden. Pero yo quiero regalarte solo un instante. Sin más. No es de mi tiempo, sino de tiempo. Pequeño. Una mínima porción de relojes parados. De tiempo sin tiempo. Tiempo detenido cuando pensaba en ti. Quisiera expresar sin diminutivos la idea de una levísima fracción de eternidad, valiosa como una pepita de oro por el filón que señala. Te la mando. Está llena de sueños míos, pero tengo la humildad de querértelos mostrar y convertirlos en un obsequio que viaje hasta tí impulsado por mis pensamientos. Solo es un instante. Cuando te llegue, dime algo y te mandaré más.

Viste bien sin que nadie lo note

1219594901_850215_0000000000_sumario_normalUn caballero español clásico viste bien sin que nadie lo note. Trata de tener buen aspecto, pero detesta que le digan que su camisa o chaqueta son una preciosidad, No quiere que alguien se fije en una prenda concreta. Al contrario que muchas mujeres u otro tipo de hombres que pueden sentirse felices si alguien elogia su vestido o su traje. Con esto no quiero dar a entender que los españoles seamos el ejemplo a seguir, pero vale la analogía.

Para mí, escribir es lo mismo: al leer las palabras no debo ver palabras. Debo ver ideas, sensaciones, belleza, emociones, música, acción, descripciones, reflexiones, estados de ánimo… Las palabras no deben distraer. No digo tampoco que solo debas usar palabras corrientes. No es eso.

Esconde tus palabras.

He visto que el cielo es un telón roto y oscuro y que las aves solo son jirones rasgados en él.

He visto que el cielo es un telón roto y oscuro y que las aves solo son jirones rasgados en él.

2988579644_613598ce6a_z

Voy a cerrar mi teatro. No sé exactamente cuándo será la última representación, pero lo presiento con cada función que se acaba. No me importa por la muerte de la obra, ni por el silencio de los actores, ni por los focos apagados, ni por el sobrecogedor auditorio en sombras. No me da miedo nada, excepto una cosa. Ver el escenario sin decorados. El mar de cartón se romperá. El cielo, que parecía de cristal, se descolgará hasta que alguien termine por arrancarlo de la tramoya, para ponerlo de fondo en cualquier otra ficción. Mi sala quedará vacía y solo permanecerán el suelo, el vacío y el frío. Lo he vivido en sueños..images (2) Entrar y mirar desde el proscenio. Ver que el firmamento ya no es sino un gran borrón oscuro formado por una tela grande, vieja y pesada de un color sucio y azul, más oscuro que el petróleo. He creído ver un ave surcando el aire, pero solo era un jirón rasgado en el lienzo. Pensaba que estaba la luna, pero era otro roto en la tela. No había muro detrás del escenario salvo el de la negrura. Pero el telón impide que las sombras de la verdadera noche iluminen el escenario, que ahora es más negro aún que las tinieblas.

Haré una última reverencia y caminaré hacia la noche que se adivina tras rebasar el último cortinaje.

Me descifras

Te oigo pensar mientras hablo. Procesas toda información sobre mí. Me descifras poco a poco.

Soy el laberinto de papel que juegas a resolver. Parece que estás revisando mis comentarios. Comprobando la coherencia, confirmando su consistencia. Completando el puzzle. Pero solo es que te gusta conocerme y que tienes más memoria que yo. Otra persona que hiciera lo mismo me molestaría. Cualquiera que no fueses tú. En cambio a ti te lo agradezco.

Café

He vuelto a tomar café. Déjame respirar hondo. Umm, cuánto me gusta. Recuerdo el aroma. Lo percibo como si lo estuviera oliendo ahora mismo.

Me gusta mucho como me siento bajo sus efectos. Fuerte. Despierto. Me inclina a actuar más que a pensar. ¿Para qué pensar? ¿No debería tenerlo ya todo suficientemente pensado? ¿Me queda algo por filosofar? ¡Para qué más! ¿Quería saber? Pues ya lo debo de saber todo. No sé qué querría aprender, la verdad, y probablemente no he entendido nada.

Qué importante es un buen café, uno bueno de verdad. El café me elimina la perplejidad. Me pone en marcha. Aporta concentración y silencio.

Hace tiempo que no estoy pensando en nada.

No estoy…

Eso en realidad es un «aunque». Sí, lo he puesto sin saber bien por qué, pero creo que ha sido un aunque. Si es «aunque no estoy».

No estoy. Solo hago y hago. Eso está bien. Hay mucho que hacer.Lo malo es que entretanto… no estoy. ¿Pero para qué estar? Yo estoy aburrido de tanto estar. Y por otro lado, ¿quién lo necesita?

Quizá cuando muera, justo antes, recuerde qué es lo que quería descubrir o comprender. O quizá esté más confundido que nunca. Seguramente, así será. Bueno, cuando me esté muriendo, sobre todo,me estaré muriendo, y eso tiene que ser una tarea bastante absorbente. ¿Me moriré distraido?

Si sigo tomando café, dormiré con las cosas hechas. Se mere uno más tranquilo, más profundamente muerto, cuando las cosas han quedado hechas, terminadas y finiquitadas.

Se ha inventado una enfermedad anglosajona como el estrés, que es de gran utilidad para que las revistas hablen de él. La gente no sabe que está científicamente probado que uno recuerda mucho más aquello que no ha terminado de hacer que todo lo que tiene realizado en su vida. Somos una generación que hace americanadas en grupo subiendo y bajando los brazos y las rodillas en los gimnasios para poder reducir el estrés. Es un error. Lo que hay que hacer es terminar cosas, suprimir el máximo de tareas inacabadas para liberar nuestra cabeza. Tomar café. Limpias tu cabeza del estrés y de los pensamientos mediante la acción. Café como antiséptico psicológico. Es decir, para un cerebro más aséptico. Si estoy bien estimulado, ni sentimientos tengo.

Claro está, que si te tomas un café y te pones a escribir en vez de hacer algo…. tampoco haces nada. Y así nos quedamos como estábamos.

Creo que continuaré. Es decir, que lo dejo. Que dejo el tema sin acabar por ahora. A pesar del café.