De verdad

Eres entre otras cosas el equilibrio. Eres la sensatez. Eres la neurosis. Eres la madurez. La gracia, el secreto, tu gracilidad, el amor, la sensualidad, la maternidad, la vulnerabilidad, la frivolidad, tu verdad, tus lágrimas, el reposo, el orden, tus gestos, tu cuello, tu resolución, tu sacrificio, tu inteligencia, la torpeza, la vida, tu fragilidad, tu perspicacia, tu regazo, tus detalles, la fuerza, la fe, la tristeza, el realismo, tu vaso, tu interior, tu simpatía, tu coquetería, tu garbo, tu superstición, la esperanza, tu mano, la alegría, la atención, la atracción, el cariño, la belleza, tu mirar, tu cuerpo, la memoria, la fantasía, la virtud, tu sexo, tu valor, tu miedo, la resistencia, el cariño, la traición, tu entrega, tu trasero, tus hijos, tus padres, la religión, tu ironía, el misterio, tu desnudez, el optimismo, tus lecciones, tus dudas, las caricias, tu fragancia, mi vida, tu decisión, tu espera, tu paciencia, tus huesos, la rabia, tus prontos, tu paz, tu cabello, tu perdón, tus ojos, tu hablar, tu risa… y tú.

Todo lo que eres parece imposible a la vez

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Frases y reflexiones sueltas para una Filosofía Antipositiva

Estoy aburrido de frasecitas estomagantes «positive thinking» en contra del miedo. ¿Es que todo el mundo lee las mismas chorradas?

 

Sin miedo la vida es demasiado simple. Tened siempre bastante miedo. Si no tenéis motivos, echaos a temblar.

Se acercan las primeras curvas.  Me falta mucho miedo para tanto peligro como viene.

¿Avanza el peligro o avanza el miedo?

 

Los miedos nos identifican más que las alegrías y que las esperanzas. Son más constantes, más nobles. Los conocemos al nacer, vamos mejorando en conocimiento mutuo con los años, lo que no siempre sucede entre los esposos.

Al final de la vida, nuestros miedos son los únicos que nos acompañan hasta el otro mundo. Todos los que nos lloran, sin embargo, se quedan, no se mueren con nosotros para acompañarnos, los muy falsos. Sin embargo el miedo no es hipócrita. Es el más sincero y espontáneo de nuestros sentimientos.


Todos los humanos formamos la miedosfera, que tenemos el deber de cuidar para que generaciones venideras hereden nuestros miedos.


Una nación es un conjunto de seres que comparten los mismos miedos.

El miedo me da cobijo y seguridad. Si perdemos el miedo, ¿qué nos queda?

 

Vamos a devenir en una mayéutica diacrónica del miedo en sí y para sí, pero no por sí. La miedosfera avanza.

 

El miedo nos diferencia de la materia en sí y por sí.

 

Dejadme tranquilo con mis miedos

(Heinrich Brossen Tallernauer, el filósofo del miedo).

Un muchacho normal

Él era un muchacho normal. Agradable. Caía bien. Buena gente. No es que las chicas no se fijasen en él. Pero no tanto hasta que se descalzó una vez en un parque. La pandilla encontró un cesped bajo el sol de junio e hicieron un corro para contar chistes y tocar la guitarra. Estaban su mejor amigo y una compañera de clase de ojos color de miel y labios gruesos con un mohín de niña enfadada. Luego vendrian los otros. Tere dijo que su hermano fumaba sujetando el cigarro con los dedos de los pies. En segundos su amigo José se habia descalzado para intentarlo. Roque se dejo llevar por la tontería y comenzó a deanudar su pie derecho. Su calcetin se iba poniendo del revés a medida que tiraba de él hasta que todo su pie quedó completamente a la vista y los ojos de Tere se abrieron a tope y sus pupilas cambiaron totalmente su mirada.
-¡Qué pedazo de pie! – dijo la chica.- ¡¡Es impresionante!!

Continuará.

Metamorfosis a lagartija

Lagartija-EFE

Mis cejas comenzaron a despoblarse. El proceso era lento. Creo que solo yo podía percibirlo pero mis uñas crecían como garras y mi piel se cubrió de escamas. La mutación había empezado y yo solo deseaba que fuera más rápida y profunda para obtener pronto los réditos de mi nueva animalidad. La causa de mi transformación en reptil no era la noche, ni la luna tampoco. No era una pastilla, ni la fuerza de un rayo. Mi secreto era ella, que me ponía de mala leche. Ese era el motor de mi metamorfosis: solo era ella.

¡Vida!

Vuelve la vida, la siento. Siento en las venas la fuerza con fuerza. Reconozco el estado en el que he estado. Crezco y me crezco. Inspiro y me inspiro. Viene el oxígeno. Me sobra energía. Podria saltar y dar volteretas. Podria comerte y beber té bajo la luz de luna. Pletórico. Regresan los latidos, la vida y la fuerza. Ya están en mi

De deambular a huír

10430374_1495844970648545_7490454924951864270_nAquel perro había pasado de deambular a huir. Los perros sin hogar son perseguidos, no para otorgarles una casa y un buen amo, sino para darles muerte. A aquel que nace desafortunado, la vida le tiene reservada siempre mayores desdichas sin límite. El perro no puede expresarse con palabras, pero sí mirar con ojos de miedo y pena y también notar que el corazón le late agitadamente y que el estómago se le encoge.  Huele el peligro que le acecha. Esos golpes en el corazón los provoca la certeza de que la muerte se ha fijado ya en él y le está persiguiendo. Que la vida está en su contra y en favor de la erradicación de cualquier tristeza vagabunda y suelta. La operación limpieza le está cercando para eliminarle. Mira con tristeza porque un perro no puede evitar su tragedia y sabe que, del mundo, no puede esperarse otra cosa que indiferencia.