El Perdón y la Rabia (fragmento).

Algunas veces llega la rabia. La siento venir. Noto cómo me va enfureciendo. Sé que acabaré enviando un mensaje afilado y puntiagudo a alguien que quedará lacerado por mis respuestas punzantes. Como siempre en estos casos, haré tanto daño porque tenía la razón cuando empecé a discutir y la tendré también al final de la disputa. Pero luego sentiré haberme portado mal siendo así: certero, brillante, riguroso, verdadero, lógico, honesto, Es una vergüenza ser así. No es civilizado con los mezquinos que hay alrededor. Hago daño acorralando a la gente despreciable ante sí misma. ¿Es que no me doy cuenta?

Algunas personas no son lógicas, es un hecho, pero no tienen la culpa. Otras son estúpidas, aparentemente incluso más que yo, pero no lo pueden evitar. Otras mezquinas, o malvadas, o simplemente falsas. Es su manera de ser, y yo no tengo derecho a cambiarlos. Yo no tengo derecho a nada. Solo a aguantar. Soy el que tiene que comprender a los otros, y amortiguar sus molestias con mis propias tripas, porque comprender y valorar está en mis posibilidades. Otros no pueden o no quieren. Y con razón me odian. Les molesto, estorbo sus movimientos.
Algunas veces llega la rabia, la siento entrar por los brazos y salir por mi cara. Esa rabia que es a menudo el preludio de la tristeza. Porque con rabia me impongo y luego me siento mal ya que, aunque sé que debo hacerlo, aunque sé que es lo justo para conmigo mismo, obro mal. Los otros piensan que no admito el legítimo derecho que tienen a molestar y a estropear el mundo, a estar allí presentes, insatisfechos consigo mismos, sufriendo por ser así, y entorpeciendo vida de los demás.
BORRADOR

Singing in the rain

Silbo y canto continuamente. Incluso leyendo, o escribiendo. Incluso sumando, o preparando una hoja de cálculo con el ordenador. Siempre suena alguna canción, se oiga o no. Cuando no se me oye, puedo estar haciéndolo mentalmente. No me molesta. Es divertido, pero claro, es poco serio. Qué dirá la gente de un señor que pasa los días silbando o canturreando… También compongo. Soy un enorme compositor de canciones y sinfonías de gran repercusión entre gente como por ejemplo yo y mí mismo. 

Bueno, me gusta dar rodeos: lo que quería decirte es que hoy he tomado mi taza de café con leche, he ido al baño, me he quitado la camiseta del pijama de un tirón y luego he chutado los pantalones hacia el lavabo, y así, despelotado me he metido en la ducha rasgando una guitarra eléctrica imaginaria y cantando un estribillo, que si no se descubre la canción por ahí, será que me la he debido de inventar yo.
Bajo la lluvia y el champú he seguido cantándolo, con mucha marcha:

Tenlo presente:
No sé si te añoro a ti,
o simplemente 
al día en que te conocí.

Le he quitado los entes:

No sé si te añoro a ti.
o al día en que te conocí.

Los pareados se pueden admitir en las canciones, sobre todo en las malas.

Pues eso:

Yo no sé si te añoro a ti.
o al día en que te conocí.

A ver si mañana me levanto con otra estrofa.
Todos los derechos reservados a tope.

Solo pido fuerzas (fragmento de "Noviembre no es tan azul")

Tenemos que encontrar el modo de encauzar esto. Una vida sin dirección puede ser una magnífica aventura. Pero demasiado dolorosa.

¿Qué es mejor? Apretar los puños, cerrar con fuerza los párpados hasta que duelan, meditar, rezar, salir a correr, gritar… ¿Hacer inspiraciones, suspirar, sollozar, conducir el coche sin rumbo, mirar por la ventana, tomarte un calmante, beber, comer, meterte en la cama, caminar?

La única respuesta posible, con o sin trabajo, es trabajar. Trabajar y trabajar. Que no me f17653_340765719368174_839673453_nalten nunca las fuerzas, Señor.

Trabajar es luchar. Es ir a la guerra, por ti y por los tuyos. Por todos. Trabajar es matar enemigos.

Por eso, apretaré los puños,hasta que vuelva a sentir la rabia que me ayude a reaccionar. Cerraré con fuerza los párpados hasta que mis propósitos me marquen a hierro el cerebro. Voy a meditar hasta que las neuronas me devuelvan a la atención. Rezaré, por si alguien me oye y me ayuda. Correré y gritaré al mismo tiempo hasta que mis fantasmas huyan de mí. Respiraré hondo si siento ansiedad. Suspiraré por mi mujer, y lloraré por mis hijos y caminaré todo lo que sea necesario para pensar sin dejar de sentirme activo. Pero nunca más conduciré sin rumbo, ni me esconderé de la realidad bajo la almohada.

Solo pido fuerzas.

El hombre sin rostro

  922893_371074386337307_361592853_n

941580_371075126337233_1741172267_nSoy un hombre muy seguro de mí, o muy inseguro, depende de en qué. 

Soy un humano que busca cariño y compañía como cualquier otro de nuestra especie, y no lo niega.

Soy un ser que se oculta y que no esconde nada, porque todo os lo cuenta.
Me tapo la cara para poderme mostrar desnudo.

247662_371074289670650_231279653_n

Vienen curvas

1743604_1586780684879248_3098721865081862992_nOye, hace tiempo que te miro y estoy preocupado. Siempre estamos crispados últimamente. Seguro que estarán creciendo en ti algunas inseguridades respecto a los próximos años. Y es verdad que yo también imagino muchas veces el futuro y siento rabia, sobre todo cuando lo veo como la continuidad lógica de todos estos días. La culpa debe de ser mía. Quizá debería quererte mejor, pero no más. No vayas a dudar más de la cuenta. Si es por mí, debes saber que una sonrisa tuya basta para disipar la niebla. En realidad, no somos conscientes pero, sí, yo creo que sí, que en el fondo estamos muy bien. Si quieres seguir conmigo, ya sabes que ahora vienen curvas. Que sea por eso, por las curvas. No tienes por qué sufrirlas si no quieres. Que sea por eso y no por otra cosa. Por mí, si tú no te mareas, seguimos juntos.