Salmos ateos. Más fuerte

Salmos ateos. Más fuerte

La fuerza del afán
te impide descifrarme.
El deseo de ganar
te mantiene insensible
Y los hechos te premian;
confirman tu verdad.
Pero te diré que mi pasión sobrevive.
Y la tuya no.
Que mi fe sobrevive.
Mi dolor sobrevive.
Mi amor sobrevive.
Y el tuyo jamás prendió.
Sobreviven mi palabra,

mi razón y mis penas.
Mis esperanzas y mis sueños.
Son más fuertes que tu afán,

Momentos de paz y de guerra

Momentos de paz y de guerra

Hay momentos de paz y de guerra.

De voluntad, de tesón, tristeza, de odio o de amor…

Para recordar, para soñar, para imaginar, para prever o desear.
Estados propicios a la queja, o al anhelo, y el sentimiento.

Instantes para reconocer y confesar.

Tiempos de mentir, de fingir, de callar, de ocultarse o mostrarse… Está la hora de temer, o la de ser un héroe. Tiendes a chillar, o a cantar. A veces hay que ser histriónico, teatral, exuberante, brillante, abundante, omnipresente… O tal vez toca contenerse, disimular, esconder, distraer… O se trata de merecer, atesorar, ganar, o de ceder, dejar, abandonar, permitir, concluir, defender.

Hay miseria y gloria. Interrogantes y síntesis. Hay trascendencia o hay frivolidad. Morbo y ascetismo. Sensualidad o firmeza. Concentración, diversión o dispersión.

Hay situaciones de fatiga. De ruptura, de descanso, descenso y recuperación…

Yo hoy percibo muy cerca ya los vientos de cambio.
Estoy sintiendo el cambio y la energía.
Tiempos de ultimar más proyectos e iniciar otros aún más importantes. Tiempos de culminar.

Antonio Llamas nos ha dejado

Antonio Llamas nos ha dejado

En el día de hoy he sabido algo que ocurrió al filo de los días 20 y 21 de abril. Es sobre nuestro compañero y amigo de Desafíos LIterarios, Antonio Llamas. Nos ha dejado para siempre.

Antonio, ahora que nadie se sentirá ofendido, os diré que para mí era el mejor. Me da igual que alguien piense que es una especie de responso o de discurso hueco que sobra Da esa casualidad. Para mí, escribiendo, era el mejor. Era culto, era profundo, simpático en su prosa, tenía un estilo propio que establecía un puente entre la buena literatura en español del siglo XX y algo más actual. Suena desmesurado y excesivo decirlo a partir de unos pocos relatos subidos a un blog, pero yo le veía un gigantesco potencial. Como amigo de escribir, me identificaba personalmente en algunas cosas con él, como su mirada frecuente hacia la adolescencia, y su tono que esbozaba un ligero desencanto con rasgos de humor. En lo personal, era, inteligente y modesto, valga la redundancia. Y es una mierda que ya no podamos tenerle más. No llegamos a conocerle en persona. Por eso nunca le dije lo que opinaba de sus escritos. Tampoco es tan importante lo que yo diga… Pero siento no haber podido decírselo. Estuvo con nosotros tan pocos meses…Tenía una gran ilusión con aparecer en nuestro libro, «El año en que escribimos peligrosamente», donde accidentalmente no pudo figurar. Fue como una premonición. Quizás no teníamos derecho a tener a alguien así con nosotros.

Al recibir la noticia, lo primero que he hecho es releer su último relato en Desafíos Literarios. Y trata precisamente sobre el balance de una vida, con lo cual, cobra un significado muy especial. Parece como si hubiera querido regalarnos a nosotros una mirada hacia atrás sobre su existencia. Es por tanto un tesoro, un gran tesoro de inmenso valor. Gracias.

Querido amigo, Antonio, por favor, vuelve.

Os dejo un enlace a su Repaso de una vida previa:

http://desafiosliterarios.com/columnas/antoniadis9/repaso-de-una-vida-previa/

 

Escondido en el teatro

Escondido en el teatro

FRAGMENTO

 

-¡Vamos cerrando!

De esa manera los empleados del teatro solían empezar la ceremonia de cortar la luz, la calefacción, comprobar que no queda nadie en los lavabos y revisar todas las ventanas y puertas del edificio. Hasta que todo se quedaba oscuro y por unos instantes la noche de la calle iluminaba el interior del palacio vacío, y las voces de los dos encargados se alejaban del portón.

Un salón de actos cerrado y vacío es la más clara representación de la muerte. Si pasas una noche allí, el resto de tu vida sabes que no estás ya en el mundo. Por mucho que hables, que oigas, que vayas o que vengas. Esa soledad fría, imponente, te cala los huesos como la humedad de la niebla en el cementerio. Ya sabes que has fallecido. Notas que las funciones son solo eso: representaciones, comedia. Un breve lapso de tiempo comparado con la soledad infinita de la platea hundida en la negrura abismal. A la mañana siguiente todas las cosas de la vida real se veían diferentes, mucho más falsas que la decoración de los escenarios. Todos los humanos se le antojaban muñecos animados. Todo le parecía vano y extraño, como un absurdo aparentemente absurdo.Nadie podía pedirle que continuase igual, después de introducirse en aquella experiencia.y de que ésta hubiera arraigado en él. Nunca salió realmente de aquel teatro al igual que un fantasma no podría escapar de las tinieblas aunque se apareciera  en la tierra para comunicarse con los mortales.

Es que yo soy…

Es que yo soy…

Algunas personas suelen decir: “es que yo soy muy sincero”. En realidad deberían decir: “es que yo soy muy grosero”. O “yo soy muy directo” y deberían decir “soy un insolente y maleducado”. O dicen “me gusta hablar bien claro” y en realidad es “soy un patoso e impresentable”. O lo de “es que yo soy así” que significa: “no me sé comportar correctamente y, en vez de cambiar yo, quiero que me tengas que aguantar tú porque también soy un chulo o una tía soberbia y visceral dispuesto a abusar de tu paciencia”. O “yo digo las cosas” que quiere decir: “No me importa invadir tu parcela, a la que no estoy invitado, si así persigo mi objetivo”. O la de ” yo lucho por lo que deseo” que sería una frase más completa añadiendo: “…molestando a cualquiera que esté por en medio”. También recuerdo lo de “esto lo hago por mis hijos”, que quiere decir que “justifico mi mala conducta innecesaria y los hijos de otros no me importan”. La frase “perdona que me meta donde no me llaman pero…” quiere decir: “sé que te molesta lo que digo pero lo voy a seguir haciendo”. Y así sucesivamente.

Los que presumen de actitudes claras suelen ser poco recomendables. La gente franca de verdad no alardea de serlo y tiende a ser educada. El tiempo nos dice quién es sincero, honesto y claro. De hecho nos lo dice muy a menudo, y la conclusión es esta: ¡Casi nadie! Prácticamente, solo yo.

Verás: es que yo soy…