por Enrique Brossa | 26 26+00:00 Mar 26+00:00 2016 | Desbrozando a Brossa

Si te molesta el sol, yo te lo quito del cielo. Y lo que te dé calor, déjame que yo lo aparte y te sople despacio para que se te pase. Si no quieres no te miro. Y si quieres lo adoro. O me lo como. Si te disgusta la noche, no me importa traer el astro de vuelta.
Si te estorba el tiempo, yo te lo paro: suprimimos juntos, las horas, los minutos y los años que no te agradaron vivir, tú me los irás diciendo.
¿Qué prefieres? ¿Un beso o un helado? ¿Una mirada o un cuento? ¿Un rapto, un verso, o unas risas? Dime qué quieres que haga con este mundo, si te va bien aquí, o lo cambio de sitio, o te hago un universo nuevo solo para ti. Tú pide. Porque desde que te he descubierto, ahora que ya sé que existes, me siento capaz de todo.
por Enrique Brossa | 19 19+00:00 Mar 19+00:00 2016 | Desbrozando a Brossa
Tu rostro rosado también es azul cielo, como tus ojos, por el resplandor que emanan. Hay algo de pena en ellos. Hay timidez también. Y reflexión. Y miedo. Quiero darte abrigo, comprensión y alegría. Quiero inculcarte fortaleza, seguridad y otra vez alegría. Voy a aportar las pautas para ser feliz, desde mi dudosa destreza y magra experiencia, porque estoy seguro de que lo vas a merecer. Te voy a enseñar a no aguantar nada de nadie aunque creas que te quiere más que yo. Que no escuches más ni el ruido ni el silencio. Que hagas tú misma las olas y el viento. Que no te asuste el hueco en el cielo. Serás el centro de todo ahora. Te señalaré el principio del camino a recorrer, que eres tú.
Te acompañaré un tramo, y te abandonaré para siempre a mi pesar durante algún atardecer desapacible. Otros te ayudarán después. Al final, y créeme que lo siento, verás que el viaje más bonito es el que hiciste con nosotros. No mirarás hacia atrás, o eso espero. Que no quiero que pierdas de vista el terreno que pisas y que pienses en ti, solo en ti, hasta que una nueva luz, con tu atención azulada, se agarre a tu mano para ir, venir y comer. ¡Piensa en ti, piensa en ti, te diré siempre! Sé muy fuerte y sufriremos menos. No esperaba querer tanto. Bienvenida. Hoy terminan unos días y empiezan otros, que son los tuyos. Bienvenida.
A mi primera hija, por su nacimiento, y a la segunda y al tercero, con idéntico amor. Dedicado también a todos los que somos los padres.
por Enrique Brossa | 5 05+00:00 Mar 05+00:00 2016 | Desbrozando a Brossa
Voy a cerrar mi teatro. No sé exactamente cuándo será la última representación, pero lo presiento con cada función que se acaba. No me importa por la muerte de la obra, ni por el silencio de los actores, ni por los focos apagados, ni por el sobrecogedor auditorio en sombras. No me da miedo nada, excepto una cosa. Ver el escenario sin decorados. El mar de cartón se romperá. El cielo, que parecía de cristal, se descolgará hasta que alguien termine por arrancarlo de la tramoya, para ponerlo de fondo en cualquier otra ficción. Mi sala quedará vacía y solo permanecerán el suelo, el vacío y el frío. Lo he vivido en sueños.. Entrar y mirar desde el proscenio.
Ver que el firmamento ya no es sino un gran borrón oscuro formado por una tela grande, vieja y pesada de un color sucio y azul, más oscuro que el petróleo. He creído ver un ave surcando el aire, pero solo era un jirón rasgado en el lienzo. Pensaba que estaba la luna, pero era otro roto en la tela. No había muro detrás del escenario salvo el de la negrura. Pero el telón impide que las sombras de la verdadera noche iluminen el escenario, que ahora es más negro aún que las tinieblas.
Haré una última reverencia y caminaré hacia la noche que se adivina tras rebasar el último cortinaje.
por Enrique Brossa | 27 27+00:00 Feb 27+00:00 2016 | Desbrozando a Brossa
SALMOS ATEOS

Mientras camino, está el viento.
Mientras pienso, está el viento.
Mientras paso.
Siempre ahí,
sopla en mi cabeza
Parece delicado
cuando alborota despacio mi cabello,
pero su presencia abarca todo,
los cuatro lados del horizonte.
Mi paisaje es el viento.
Cuando me odias,
el aire me acaricia la frente,
llevándose parte de mis recuerdos.
Mientras mi existencia te irrita,
su vuelo está.
Juegas a olvidar.
Estuvo antes que yo,
ha visto más,
mi vida es irrelevante
para el movimiento de la atmósfera,
no me ve,
soy la cara de una hormiga.
Cuando miro a mis hijos,
no ha parado de remover el polvo de la tierra.
Mientras hacíamos el amor,
o cuando miraba el cielo,
seguía lamiendo todo
con la lengua seca.
Las corrientes de aire
pueden envolvernos e ignorarnos a la vez.
Son como la muerte.
Cuando sonrío, olvido su paso,
pero sigue ahí, con su continuo barrer.
Apática, indiferente, descuidada,
la brisa suave limpia sin mirar.
Es tiempo es el viento.
Cuando muera,
mi cabeza arderá durante un instante
de su historia infinita y después
se apagará como un fósforo.
Esparcirá mi ceniza sin pensar en mí.
Mientras camino está el viento.
Arroja a mis pies la tierra que arrastra,
la misma que disolverá mi cuerpo.
El viento es el tiempo.
Mientras mi existencia te irrita,
su vuelo está.
Su vuelo es.
Photo by Schaduw Zijde 
por Enrique Brossa | 20 20+00:00 Feb 20+00:00 2016 | Desbrozando a Brossa
Dicho con todo respeto, no es importante para lo que te quiero decir si crees en Dios o no; si crees en Jesús o en el gran agujero negro .
Porque en general hay un consenso científico según el cual en un momento dado hubo una gran explosión, con o sin ayuda divina, y de ahí han surgido todos los astros del firmamento.Y de toda esa gran bola de mierda incandescente y gigantesca, una pelotilla sin importancia relativa en elconjunto del universo que salió salpicada, ha sido llamada Tierra por los yayos de nuestros yayos y, tras convertirse en nuestro lugar de nacimiento, nos ha permitido llegar a la situación actual. De alguna manera todos venimos de un Sol o de otro. Somos trozos del sol, porciones mínimas, enfriadas, húmedas, fermentadas y podridas. Millones de veces impregnadas, engendradas y evolucionadas hacia no se sabe qué, o hacia la nada. Somos una colonia super poblada de insectos flotando sobre un pomo de madera, resto de un enorme naufragio; monstruos minúsculos al borde del vacío.
Entonces… besémonos con desesperación. Será lo mejor. ¿No te parece?
Photo by jacilluch
por Enrique Brossa | 13 13+00:00 Feb 13+00:00 2016 | Desbrozando a Brossa
Al encender su ordenador, ella está siempre ahí. Quizás esperando. Unas veces le saluda. Otras le mira, o siente él que le está observando sin hablar desde su dispositivo electrónico. Se leen mutuamente. Otras comparten charlas muy especiales. Él imagina que están presos en una cárcel medieval, en dos cámaras separadas. No pueden tocarse, ni verse siquiera. Hacerse llegar sus voces les aporta mucho o casi todo. La noche cae sobre ellos y el silencio les cubrirá en minutos. Pero antes de quedar dormido recordará que ella es un rayo de luz atravesando la humedad de su celda de piedra fría. Cuando se acueste, ella puede soñar que se refugia en él, porque también lo siente así. Se lo confirma: su nuca, que desearía peinar con los dedos, y su cuello delicado de ave, encajarían bien entre su brazo y su pecho. Cómo no protegerla si comparten esta misma peripecia de naves a la deriva. Pero al apagar el ordenador, cambian de una realidad a otra más abierta e incómoda que sus mazmorras imaginarias, y él cada vez tarda más segundos en olvidar el diminuto haz de luz transparente que estaba iluminando su sonrisa, la que ella le provoca, endulzando su común presidio virtual.
Photo by Felipe Sasso 
Photo by Juliana Coutinho