por enriquebrossa | 12 12+00:00 Sep 12+00:00 2014 | LIBROSSIANO, Nazi-onanismo
El progreso de la cultura occidental está en la caída paulatina de los estereotipos. Significa no tratarte de un modo especial en función de tu género, religión, procedencia, clase social, nivel cultural, profesión…. Es la prolongación natural de una cultura de derechos humanos. Si en una reunión de profesionales hay cuatro mujeres y un hombre, la bromita de decir el hombre «estoy en minoría» no implica odio a la mujer ni mucho menos. Pero denota una mentalidad anticuada, torpe, porque en esa reunión hay cinco profesionales y lo demás es irrelevante. El sexo, la religión, o cualquier otra condición humana, puede ser importante, pero nada nos define totalmente y tratar a alguien en función de su etiqueta o estereotipo lo limita y es casi una falta de respeto. El caso más enfermo individual y socialmente es cuando el estereotipo alcanza
el grado de prejuicio. Implica toda una opinión previa respecto a personas y es generalmente negativa. Los prejuicios son devastadores y generan las ideologías más nefastas. Los prejuicios han sido el mayor freno mental al progreso a lo largo de la historia. Pero lo peor es cuando tienen que ver con personas. Por ejemplo el nacionalismo, que se basa solo en teorizar sobre interpretaciones y opiniones arbitrarias del tipo nosotros somos así, los que no son así no merecen ser de aquí, los de fuera no son como nosotros, mezclarnos con estos nos empeora, los de fuera quieren quitarnos lo nuestro, nos roban… Históricamente, estas simplezas provocan las mayores catástrofes.
Obviar estereotipos nos moderniza, nos hace más cultos, más educados, más civilizados, más pacíficos y mejores personas. Respeta a todos escrupulosamente y todos te respetarán. Combate los estereotipos. Combate los prejuicios. Combate los nacionalismos. Haz un entorno social mas feliz.
por enriquebrossa | 12 12+00:00 Sep 12+00:00 2014 | LIBROSSIANO, Reflexiones
Apuntes, borrador.
Durante aquellos años de rinitis continuas, gastaba varios paquetes de pañuelos todos los días. Estornudaba ruidosamente y soltaba por mi nariz trocitos de cerebro, digo yo que de la corteza prefrontal esa. Mi nariz destilaba continuamente conocimiento, goteaba sabiduría. Siento un profundo agradecimiento por quellas alergias. ME aportaron una filosofía resfriada de la vida. Una visión constipada del mundo. Y la mirada de un hombre mocojudo. Más que inquietudes, mi adolescencia y juventud me aportaron picores de nariz y lágrimas, también de dolor y de pena, alguna vez, claro que sí, pero sobre todo, lágrimas de congestión nasal. Entre analgésicos, antigripales y cosas así, perdí el sentido del olfato, lo cual fue muy positivo, porque la mayoría de los olores son malos. Nunca lo recuperé. No suelo contar que desde entonces padezco de alucinaciones olfativas, porque la gente suele ponerme una cara muy rara y creo que se llevan una impresión de mí que no me beneficia. Pero es verdad. Mis pituitarias me engañan. Hasta mis pituitarias me engañan, podríamos decir.Por eso algunas veces, hay personas o lugares que apestan con fragancias inexistentes. Frecuentemente esto son pistas. Días de sol huelen a lluvia. Mujeres que huelen a cordero asado a la brasa, correos con olor a jamón. Son vivencias absurdas y surrealistas que acaban teniendo sentido. Pero de eso podemos hablar otro día. Lo que quería decir, ya hablando totalmente en serio, es que cuando tengo mocos es cuando de verdad me siento identificado conmigo mismo.
Ahí queda.
por enriquebrossa | 12 12+00:00 Sep 12+00:00 2014 | LIBROSSIANO, Reflexiones
De lejos todo parece limpio y azul. Pero si te fijas, descubrirás que el mundo es mucho más ocre y viscoso de lo que se percibe a simple vista. Querría un café con hielo y un cigarrillo y, recuperados mis primeros anteojos, mirar hacia las montañas, o al horizonte, o al mar, o al cielo. Hacia enclaves remotos; puntos indeterminados. Pero no puedo. Ahora estoy ensuciándome los dedos en una inmediatez más pringosa y adhesiva. Me convertiré en un ser de ínfimo tamaño y allí quedaré atrapado sin llegar nunca a poder separar todos mis pares de patas de esta untuosa realidad por la que últimamente transito.
por enriquebrossa | 12 12+00:00 Sep 12+00:00 2014 | LIBROSSIANO, Reflexiones
El día está nublado como una premonición de tiempos oscuros.
Lo más conveniente será encerrar las sensaciones en el mundo de la escritura y reservar más horas para las actitudes y para las acciones en el mundo real. Dominar este entrar y salir de esas dos dimensiones, es importante para mi objetivo de lograr una vida más plena. Para que mis universos paralelos converjan, no en el infinito, sino un poco antes, cuando todavía estemos vivos tú y yo. Para que se apoyen, y se mezclen, pero no se confundan. Para que no me arrastren, sino que me sirvan a mí y también te sirvan a ti.
por enriquebrossa | 12 12+00:00 Sep 12+00:00 2014 | LIBROSSIANO, Reflexiones
Mucha gente sensata, demasiada gente sensata, no se arriesga nunca a mostrar sus posiciones. Entonces quedamos en las manos de los peores. Vivimos una especie de rebelión de los necios: los estúpidos, los menos formados, los más radicales, los más gregarios, los más simples, los más sectarios, los manipulables… están sobrerrepresentados en la sociedad española de hoy, por culpa de que la gente sensata y capaz de pensar por sí misma no trata de ocupar su puesto y hacer oír su voz, ya que están calculando si les merece la pena significarse o no. Esto en una democracia es un problema gravísimo. Todos tenemos el derecho y el deber de opinar en igualdad de condiciones de respeto y atención. La sociedad está intoxicada por tonterías, medias verdades y falsedades rotundas. Si entiendes de qué estoy hablando, quizás deberías moverte. Pero ya.