MALDITO VIAJE MALDITO

MALDITO VIAJE MALDITO

ESTE RELATO ESTÁ FUERA DE CONCURSO. SOLAMENTE ABRE EL DESAFÍO E INCLUYE EL PRIMER ENLACE A LA CONVOCATORIA Y CLASIFICACIÓN

 

Hace falta mucho valor para ser viajero. No digo turista. Yo hablo de ser viajero, pero viajero, viajero, viajero. O sea, viajero de verdad. No es lo mismo ser un lobo de mar que tener un flotador. ¿Me entiendes? Pues esto es igual. Por mencionar a alguien que conozco bastante, diré que yo, por ejemplo, soy un viajero y un valiente. ¡Es así, qué le voy a hacer! Y espero que no se me tome a mal, que no es por presumir ni nada de eso, pero es que yo estoy muy “viajao”. Y es que para mí solo hay algo que me guste más que estar en casa, y eso es estar fuera de casa.

Perdón, no me he presentado todavía. Hola, mi nombre es Ricardo. Pero me gustaría que me llamaseis, Riky, el explorador.

He hecho el trotamundos, primero por aquí mismo, por los alrededores de la ciudad. He ido a casa de mis suegros en cantidad, a un pueblo que hay aquí cerca a comprar magdalenas muy ricas… Porque no veo yo bien la manía esa de irse a ver la China si no conoces ni tu pueblo, ¿verdad? ¡Qué Pekín ni qué Pekín! ¿Conoces tu ciudad? Con la de cosas que quedan por descubrir aquí. Primero España. ¿Has estado ya en Tomelloso? ¿O en Mollerusa?

Luego, el esnobismo de los amigos nos presionaba para llegar más lejos, pero yo me mantuve incorruptible y no salía de mi provincia. Pero bueno, al final ya, lo de ir a comer los domingos a casa de mis suegros se me empezaba a quedar corto, porque yo tengo un corazón salvaje e indómito, aunque use pijamas de felpa, y necesitaba cada vez perseguir destinos más remotos, y explorar parajes más recónditos. Vamos que también he hecho yo viajes lejos. ¡Y, bueno, qué voy a contar…!

He disfrutado mucho viajando en pareja, y lo he pasado de maravilla. No tanto como viajando con amigotes… Esto… ¡Vamos, nada que ver! Pero bueno, me lo he pasado muy bien también. Cuando se viaja en pareja hay momentos de mucha emoción y suspense. Por ejemplo, ¿Cuál será el veredicto de ella cuando vea la habitación del hotel que has contratado? “Está correcto, pero tampoco más”. ¡Vaya! “El baño no es que sea muy grande”. ¡Vaya! “Hace mucho que no me llevas a esos hoteles en los que hay albornoz”. ¡Qué manía con el albornoz!

Pero se pasa bien.

También he viajado solo… Esa sensación de libertad; ese respirar a pleno pulmón; esa disponibilidad para cualquier aventura… que al final de la noche acaba de aquellas maneras que mejor no vamos a pormenorizar aquí, quizás no siempre a la altura de nuestras expectativas. Oye, pero que sí, que está bien también viajar solo. Te conoces a ti mismo… Es lo que más haces.

Y hasta guardo buen recuerdo de viajes organizados. ¡Ah, son inolvidables! Aquella parada en mitad del desierto de sal en Túnez para ver alfombras y bolsas de cuero…. ¡Inolvidable! No teníamos escapatoria posible. Qué momentos tan felices. Cada vez que salíamos del autobús nos invitaban a un té turco y nos ponían a ver alfombras dos horas. Uf, me temo que se me mezcla Túnez con Turquía. Y eso que era inolvidable. ¿Por qué será? Seguramente porque son dos países que se parecen mucho en las bolsas de cuero y en las alfombras. Luego, la siguiente población la veíamos en cinco minutos. Pasábamos a toda prisa por su zoco, el guía nos decía dónde nos harían buen precio si dábamos su nombre para comprar más bolsas de cuero… ¡Una maravilla de viaje! ¡Y qué cantidad de bolsas de cuero tienen los turcos y los tunecinos! Y maletas y abrigos… Nos quedamos sin ver Topkapi, que ya dijo el guía que no valía mucho la pena, tan bien que lo pasábamos viendo alfombras.  ¡Dios, sí que vimos alfombras!

Con el tiempo uno recuerda con cariño incluso aquella diarrea de turista que nos doblegó a mí y a todos mis compañeros de viaje durante el penúltimo día. Entrañable… Los viajes son lo mejor. Tú puedes estar un año trabajando y no recordar nada de esa época, como si no lo hubieras vivido. ¿Qué sentido tiene? En cambio, si viajas es otra cosa. Como pilles una diarrea importante viajando en un autobús, está claro, no la vas a olvidar en tu vida. Por eso, los viajes dan sentido a tu existencia y son lo mejor que hay. Cuando tú te estás desintegrando en el baño, te sientes muy mal y muy indefenso y todo parece muy feo, pero en realidad tu existencia… cobra significado con cada retortijón.

Ahora mismo yo estoy de viaje. Me voy a descubrir nuevos horizontes con mi bicicleta estática y mi pijama de felpa. Más cómodo imposible. Lo iba a hacer en moto, pero al final, digo: no. Quizá el no tener moto me haya influido en rectificar esta decisión. Pero además de esto, es que con bici estática puedo escribir mientras pedaleo. No es que sea muy fácil, pero claro, es peor si vas en moto.  Voy a escribir para el siguiente Desafío Literario de DesafiosLiterarios.com. Se rumorea que el siguiente concurso será sobre relatos de viajes, así que me estoy preparando. Pedaleo y escribo, pedaleo y escribo… A ver qué sale, que creo que esta vez los premios van a ser mejores aún. ¿Será que van a regalar un viaje? Yo espero al menos viajar a la presentación del libro 3. ¿Y tú? ¿Vas a participar?

Ojo al dato: me acaban de pasar un enlace el desafío viajero, este que os decía. ¡¡¡Y TIENE PREMIOS MUY CHULOS!

DESAFÍO MALDITO VIAJE MALDITO. Convocatoria y clasificación en tiempo real

Vale pues. Se despide éste, que no es otro que su seguro servidor, afectísimo y todo eso: Riky, el explorador, o Riky a secas, que igual me da, oye, que en un momento dado tampoco hace falta más. ¡Si yo es que soy muy así!

Antonio Llamas nos ha dejado

Antonio Llamas nos ha dejado

En el día de hoy he sabido algo que ocurrió al filo de los días 20 y 21 de abril. Es sobre nuestro compañero y amigo de Desafíos LIterarios, Antonio Llamas. Nos ha dejado para siempre.

Antonio, ahora que nadie se sentirá ofendido, os diré que para mí era el mejor. Me da igual que alguien piense que es una especie de responso o de discurso hueco que sobra Da esa casualidad. Para mí, escribiendo, era el mejor. Era culto, era profundo, simpático en su prosa, tenía un estilo propio que establecía un puente entre la buena literatura en español del siglo XX y algo más actual. Suena desmesurado y excesivo decirlo a partir de unos pocos relatos subidos a un blog, pero yo le veía un gigantesco potencial. Como amigo de escribir, me identificaba personalmente en algunas cosas con él, como su mirada frecuente hacia la adolescencia, y su tono que esbozaba un ligero desencanto con rasgos de humor. En lo personal, era, inteligente y modesto, valga la redundancia. Y es una mierda que ya no podamos tenerle más. No llegamos a conocerle en persona. Por eso nunca le dije lo que opinaba de sus escritos. Tampoco es tan importante lo que yo diga… Pero siento no haber podido decírselo. Estuvo con nosotros tan pocos meses…Tenía una gran ilusión con aparecer en nuestro libro, «El año en que escribimos peligrosamente», donde accidentalmente no pudo figurar. Fue como una premonición. Quizás no teníamos derecho a tener a alguien así con nosotros.

Al recibir la noticia, lo primero que he hecho es releer su último relato en Desafíos Literarios. Y trata precisamente sobre el balance de una vida, con lo cual, cobra un significado muy especial. Parece como si hubiera querido regalarnos a nosotros una mirada hacia atrás sobre su existencia. Es por tanto un tesoro, un gran tesoro de inmenso valor. Gracias.

Querido amigo, Antonio, por favor, vuelve.

Os dejo un enlace a su Repaso de una vida previa:

http://desafiosliterarios.com/columnas/antoniadis9/repaso-de-una-vida-previa/

 

Matices

Matices

Mario Pinto ha introducido un texto como noticia del que me ha apetecido comentar. ¿Me tocaba escribir hoy? Pues ya lo tengo. Recomiendo leer primero el artículo de Mario. ¡Eh, pero luego volved y leedme a mí también! ¿De acuerdo?

http://desafiosliterarios.com/noticias/el-amor-y-la-nieve/

Divertida preocupación, la que nos traes, Mario. Ten en cuenta que los fineses, aún distinguiéndolos de los lapones, ven mucha más nieve que el mundo de nuestro idioma en general. Yo estoy siempre a favor de los matices. Por ejemplo las conjugaciones verbales españolas están plagadas de matices muy finos. Pero los matices tienen un problema. Hay que introducirlos primero en los cerebros y hoy día hay mucha gente cuyas neuronas carecen de tanta finura. La gente acabará hablando como los apaches en las películas del Oeste, porque igual que podría sobrar a un daltónico el nombre del color marrón o el del verde, ya me dirás tú para qué quiere un visionador actual de telebasura distinguir entre amor, pasión, veneración, subyugación, idolatría, cariño, encoñamiento, enamoramiento, seducción, ternura, necesidad, amorío, apego, aproximación, atracción, debilidad, noviazgo, morbo, culto, fervor, dominio, adaptación y vivienda adquirida con crédito hipotecario, por mencionar distintos tipos de unión de pareja.

En España tenemos (también) un programa llamado First dates. Dos desconocidos quedan a cenar ante las cámaras y les preguntan luego si quedarían otra vez. Abundan respuestas tan sutiles como: “sí, quedaría con él porque me gusta que tengan tatuajes los tíos”, “demasiado rubio”, “es qe me gustan las tías con el pelo más largo”. Ante ese nivel, ante cerebros tan primarios… se ha abierto paso con fuerza una expresión de las últimas décadas: “poner”. Esa tía me pone mucho, ese tío no me pone, no me pone nada. Me pone mogollón… En fin, matices…

Y a mi me lo cuentan así en sus relatos y me preguntan preocupados. ¿Te parezco demasiado cursi aquí, cuando digo que “me ponía un montón”?

Tú pregunta. ¿Matices? Te dirán, no, no m´atices, que t´atizaré yo más.

Photo by Sili[k]

MIS SALMOS ATEOS. Un día la música seguirá sonando

MIS SALMOS ATEOS. Un día la música seguirá sonando

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MIS SALMOS ATEOS. Un día la música seguirá sonando

Un día la música seguirá sonando,
pero no para ti ni para mí.
Como la radio en la ciudad fantasma
después del gran cataclismo,
emitirá un murmullo de soledad.

El día en que yo muera,
espero recordarás
que fuiste tú y solo tú.

Al principio nuestro recuerdo
será como un grano de arena
olvidado en un desierto infinito.
Después, ya no será.

En una mar demasiado serena
Mi velero quedará detenido
en un océano de niebla,
silencio y calma chicha.
Nuestras almas se irán diluyendo
en un cosmos sin ruidos ni tristeza.

Espero recordarás
que fuiste tú y solo tú.

Vagarán por el vacío
briznas de mi mente,
con átomos de la memoria
de nuestras risas desbordadas
por la alegre aventura de tenerte
y de la enorme dicha alcanzada
nadando en increíble  torrente.

Que fuiste tú y solo tú.

Tú eres para mí el agua y la sed a un tiempo,
vivirás conmigo después de la muerte.

Nosotros somos más.
Más que la felicidad,
más que la vida, más que la luz.
Hay algo eterno en tu mirada.

Nosotros somos más.
Somos la materia sin tiempo,
y nos fundiremos con ella
felices por habernos gozado.

Espero recordarás
que fuiste tú y solo tú.

Como lágrimas que al caer
creen desaparecer
pero han sido liberadas
para disolverse en el mundo.
Derramarnos el uno en el otro
nos ha devuelto a la tierra y al cielo.
Nuestro anhelo es abrazarnos
hasta convertirnos en aire y lluvia.

Otros no. Ellos, al agonizar,
con mano crispada,
se aferran a la sábana
Desaparecerán a su pesar.
Caracoles en agua hirviendo
que agonizan chillando sin voz.

Espero recordarás
que fuiste tú y solo tú.

Amamos con ojos abiertos
Parando el tiempo y la mente.
Hemos encontrado una puerta
hacia donde todos habitamos
El sitio que no puede verse.

Que fuiste tú y solo tú.

Recorrimos algo intenso.
Desnudos nadamos divertidos,
arrastrados por el gran río,
y dejamos de ser nosotros
para diluirnos juntos
en el hambre y en la existencia.

Tu sexo desnudo fue vergel desbocado
atrapando mi vida en tus manos.
Nos alimentamos uno del otro.
antropófagos felices y resignados.

Espero recordarás
que fuiste tú y solo tú.
Que fuimos nosotros dos.
Que aceptando la vida
no importa el final.

Photo by Fer Ledesma 
Mujer y vinilo

Mujer y vinilo

Una mujer es como un disco de vinilo. Hay que manejarlo con extrema delicadeza, porque se raya con mucha facilidad. No importa lo que tenga dentro: que sea un disco bueno, o malo, estruendoso o sutil, que su música sea delicada o heavy metal, que sea una espontánea Jam Session o un pautado minueto… Da igual: es un disco de vinilo. Sujétalo por los bordes, como si quemase, y con las yemas de solo tres dedos bien limpios. Trátalo bien. se lo merece.

Justo es decir que algunas veces eso es muy incómodo para los gruesos dedos del varón, pero que también por eso aprendimos a valorar y a adorar la música que había dentro de aquellos legendarios discos.

Aprender a tener cuidado con el frágil corazón de la mujer nos hace a los hombres ser más civilizados y mejores personas, aunque en cualquier momento puede asomarnos un impulso asilvestrado, que tardamos toda una vida en no-dominar del todo.

Por favor, chicas: sed condescendientes cuando salga el manazas que todos nosotros llevamos dentro.
O al menos yo.