Meter la pata

Meter la pata

Hola, queridos amigos. Quería deciros que he decidido poner una articulito semanal acerca de etimologías. Hay cosas sorprendentes e interesantes en el origen y la evolución de las palabras. Empecemos:

El Demonio Rojo_800Meter la Pata
Eso de meter la pata suena a pisar donde no se debe, como un animal, con una pata. Pues no. Meter la pata es una expresión que procede de ‘mentar a Pateta’, y Pateta es el diablo. Puede encontrarse este término en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Mencionar al diablo, o mentar a Pateta se supone que daba mala suerte. La frase se hizo muy popular y se fue deformando hasta cambiarse por «meter la pata». Supongo yo que lo de Pateta la gente lo cambió por patita, y de ahí pasarían a decir meter en vez de mentar.

Mentar a Pateta era síntoma de mala suerte, de llamar al infortunio, siendo muy popular y ampliamente utilizado, por lo que sufrió una lógica transformación con el transcurrir de los años debido a la popularización en el lenguaje cotidiano.

De esto se deduce que cuando decimos que alguien ha metido la pata… estamos metiendo también la pata.

 

LA CASA DE LOS BAULES (1)-(4), Enrique Brossa, fuera de concurso. ojo, seguramente mejor en scrivener


Fuera de concurso, os paso este borrador.

 

A la muerte de sus padres, los dos hermanos pasaron a vivir con sus abuelos en un palacete enorme que tenían junto a la zona más bonita del parque, ornamentada con estanques y barandillas de piedra; cisnes y patos;  sauces y abetos; rocas y juncos. Para ellos esto supuso obtener una enorme herencia, tanto en patrimonio como en carencias emocionales, justo al atravesar una edad verdaderamente crítica. (más…)

Compañera de trabajo con ganas de hablar

He visto a mi compañera de trabajo con ganas de hablar de sus problemas desde las nueve de la mañana, pero me han faltado reflejos para esquivarla y no he sabido evitar que me los contase. Sus padres no se portan bien porque no le cuidan nunca los niños, ni sus suegros tampoco. No cuenta con su cuñada Marilula (una típica cuñada Marilula de esas que tienen siempre las mujeres habladoras) que es una envidiosa y en definitiva, lo que necesita mi compañera, segun me dice, es que la comprendan un poco, que no la comprenden nada, porque además con su marido, ¡otro igual! ¡Ah! Y su jefa va a por ella (contra ella, laboralmente). No la quiere nadie. Y que, en la empresa, el que mejor le cae soy yo.
Supongo que debería sentir pena por ella, o darle algun buen consejo, o… ¿Qué narices pretende que haga yo con ese tipo de información personal que no es de mi incumbencia? La verdad es que no me está dejando trabajar y para colmo se me abre la boca cada 25 segundos, aprox. Me dice, menudo rollo que te estoy metiendo… y yo la miro con ganas de decirle que no me gustaría tener que enrollarme con otra compañera de trabajo casada e indiscreta, que yo tampoco la quiero, que es demasiado pelmaza y neurótica y que habrá que posponerlo hasta que uno de los dos cambiemos de trabajo. Además su secretaria me motiva bastante más. Pero no soy tan sincero ni tan malo y la sigo mirando callado. Pero bueno, me apremia, ¿no me vas a decir nada?
Pues no sé mujer…. Es que me has contado muchas cosas en poco tiempo. Pero… no sé. ¿Por que no te presentas al Desafio Literario 20 de Taller de Relatos? Creo que el tema va de cariños y esas cosas… Yo es que no sé qué decirte. Francamente.